Los microchips son herramientas básicas en toda actividad que requiera un mínimo de tecnología. Recientemente se logró incorporar células vivas de un músculo sobre una base de silicona.
Esos pequeños colosos llamados circuitos integrados ya conquistaron la cotidianeidad. Aunque no estén a la vista y pocos sean conscientes de su presencia, transformaron la realidad y se volvieron indispensables para el modo de vida actual. Los más usados se encuentran en el interior de las computadoras pero los más sorprendentes aparecen en todo momento, al ritmo de un frenesí tecnológico que permite que cada dos meses se presente un nuevo adelanto. A principios de 2005, los investigadores de la Universidad de California de Estados Unidos anunciaron que habían incluido, por primera vez, un componente vivo de un músculo en uno de esos pequeños milagros de la tecnología.
Mediante la nueva técnica, se colocan células sobre silicona para que allí se reproduzcan. De esta manera, se evita la extracción del tejido de un animal y el daño que esto ocasiona. El proyecto apunta, entre otras cosas, a fabricar artefactos operados por estos tejidos y crear un dispositivo que permita medir las propiedades mecánicas de la fibras musculares.
Poco antes de que se anunciara este adelanto, la agencia estadounidense del medicamento (FDA) autorizó el uso de un microchip para examinar los genes de los pacientes y, en base a esa información, elegir un tratamiento personalizado contra el cáncer o la depresión. El Amplichip CYP450 identifica las variaciones en dos genes fundamentales para el metabolismo de ciertos fármacos.
Una aplicación relativamente reciente es la implantación de un pequeño microchip en la piel de empresarios que están en alto riesgo de ser secuestrados. En México, Brasil y Colombia, donde este tipo de delito está a la orden del día, algunos ejecutivos optaron por colocarlos en sus hijos y esposas para que sea posible rastrearlos en cualquier lugar.
La medicina aplica esta tecnología a múltiples males, entre ellos la hipoacusia y la emisión de sonidos de quienes perdieron el habla. Es un campo en donde se concentran infinidad de investigaciones en diversas partes del mundo, y que promete novedades constantes. Las actividades agropecuarias y el comercio de ropa son otros de los múltiples campos que ya dependen de este nuevo desarrollo de la tecnología.
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