Domingo 23 de enero del 2005 Letras y Notas

Jostein Gaarder, algo más que ‘El mundo de Sofía’

Texto y Foto: EFE

El escritor noruego Jostein Gaarder (Oslo, 1952), conocido mundialmente por su éxito El mundo de Sofía, traducido a 49 idiomas y del que se han vendido 25 millones de ejemplares, celebra el décimo aniversario de la publicación de su famoso best seller en español.

Además de El mundo de Sofía hay otros títulos que dan cuenta de la obra de Jostein Gaarder como El misterio del solitario, El enigma y el espejo, El vendedor de cuentos o La joven de las naranjas. El escritor ha invertido parte de sus ingresos en la creación de una fundación que lleva su nombre, en Oslo, dedicada a la protección del medio ambiente.

Esta fundación que entrega un premio anual de cien mil dólares, que en el   2004 fue a parar a la keniana Wangari Maathai, quien meses después también obtuvo el premio Nobel de la Paz por defender la biodiversidad en su país y por crear, al mismo tiempo, empleos para las mujeres.
Con el autor hablamos.

Pregunta: ¿Es realmente su obra para todo tipo de público?
Respuesta: Para todo aquel que tenga un mínimo de inteligencia.  Hace años me empeñé en que cualquier persona pudiera acceder a la historia del pensamiento y  desde entonces  no he parado de escribir intentando buscar y apresar el misterio del origen del mundo: ¿por qué vivimos?,  ¿por qué nacemos?,  ¿por qué morimos? Una incógnita que me persigue desde que era un niño.

Pero en realidad creo que escribo como venganza contra todos los que, a los 11 años,  me veían como un bicho raro haciendo esas preguntas porque a ellos les parecía el vivir algo normal. Así que mi obra ayuda a confirmar la vida. Quiero compartir la alegría de este misterio tan mágico, y que nos demos cuenta de que estamos vivos y que algún día  ya no estaremos.
Pesimismo

P: ¿Siguen viéndolo como un bicho raro?
R:   Mis rarezas ocurrieron durante un periodo de mi infancia, luego decidí ser más normal. Ahora me siento parte de un cuento fantástico y mágico. Miro los dinosaurios extinguidos  ¿y si no hubiera sucedido?, ¿estarían aquí sentados conversando? Mis células proceden de la primera célula viva del planeta, todos los seres vivos están relacionados. Estoy en armonía con todas las cosas.

P: ¿Considera que esas preguntas fundamentales pueden realmente ser respondidas por un filósofo?
R: No es solo la filosofía la que puede responder a estas preguntas sino la naturaleza, la ciencia, la química, la biología. El ser humano se olvida que es un ser de la naturaleza, que tiene un pasado, y por ahí va mi obra.

P: ¿Usted ha conseguido descifrar el enigma de la existencia?
R: Por supuesto que no. De hecho,  hoy por hoy busco la paz, vivo a cinco minutos de donde puedo pasear por un bosque frondoso. Necesito el paseo. Trabajo andando porque yo no muevo mis pensamientos si no muevo mi cuerpo, y estoy seguro de que se puede aprender más de los árboles que de los señores que están en los bares bebiendo cerveza.

P: ¿Es usted entonces un peripatético?
R: En cierta medida sí, el movimiento da todas las respuestas, incluso a la quietud. Sócrates decía que vivía en Atenas porque de los árboles de la naturaleza no aprendía nada, pues yo soy todo lo contrario.  Pero, sobre todo,  soy optimista. Ser pesimista es una actitud inmoral. Por eso creo que es posible construir una sociedad sana.

P: Usted incide mucho en la síntesis, en el resumen, ¿hace lo mismo con la vida?
R: En cierta medida, sí. De hecho soy capaz de simplificar la historia del universo en cinco minutos (ríe).
Lo fundamental 

P: ¿Quiere decir que la historia de un hombre que mata a una vieja y luego se arrepiente es una manera de resumir Crimen y castigo, de Dostoievski?
R: No, por supuesto que no, sobre todo porque Crimen y castigo habla de compasión y arrepentimiento, no del acto de matar. De todas maneras cuando me refería a sintetizar la historia del universo, lo hacía a manera de chiste, sobre todo porque nosotros no somos nada para el universo.

P: Usted habla mucho de ecología y de naturaleza, ¿esa es una propuesta noruega?
R: Sí. Creo que cada vez más los noruegos somos conscientes de que la naturaleza es más importante que cualquier otra cosa. Tenemos que asumir que viajamos en un planeta único en el universo,  que realmente es muy poco probable que encontremos un lugar igual para ser habitado,  sin embargo,  vamos destruyéndolo y contaminándolo cada vez más.  El futuro de la humanidad entera está en juego.

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