Domingo 23 de enero del 2005 Sucesos

Lejos de la familia, cerca de los amigos

Tiene 30 años de carrera policial. Diez de ellos trabajados en Guayaquil, adonde regresó el jueves pasado, luego de estar los últimos dos años en Esmeraldas, ciudad en la que residía con su esposa y tres de sus cuatro hijos.

El suboficial Ángel Saavedra, cotopaxense que desde los 8 años se crió en Guayaquil, es uno de los 1.036 policías que llegaron hasta el viernes pasado para reforzar la seguridad de la urbe.

Él no pidió el pase a esta ciudad, pero considera que la institución lo seleccionó por los años de servicio que estuvo en la urbe y porque conoce su gente.

Aunque el traslado le significó la separación de su esposa y tres hijos (el mayor, de 22 años, es subteniente de Policía y labora en Quevedo, Los Ríos), asegura que se siente complacido de servir a los guayaquileños.

“Conozco muchos sectores y el ambiente y me complace sobremanera estar acá. Creo que la persona no es de donde nace, sino de donde se hace y yo me siento guayaquileño”, dice. Sin embargo, reconoce que la familia se quedó un poco triste.

La vida de este policía, graduado como tecnólogo en Ciencias de la Investigación Policial, ha girado entre Guayaquil, Esmeraldas y Machala. Y es en el Puerto Principal donde ha conocido buenos amigos con quienes se ha reencontrado en estos últimos días.

De momento está hospedado en una ala de la segunda compañía del Regimiento Guayas Nº 2, desde donde saldrá a realizar operativos en el sector comercial de Guayaquil.

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