Deberían crearse, así como existen brigadas médicas populares para la salud, brigadas de ayuda a otro nivel para atender enfermedades que no se ven, las del alma, con la ayuda gratuita de psicólogos, sociólogos y trabajadores sociales para formar grandes centros y orientar a miles de niños, jóvenes y adultos, que no tienen acceso a tratamientos por ser costosos.
Creo entonces que dejarían de haber madres y padres sin mayor preparación en la vida, con las consecuencias que vemos día a día, al encontrarnos con niños arranchadores, drogadictos, incitados a prostituirse y mendigar por sus mismos progenitores.
Por eso se debe empreder una tarea conjunta entre todos los ciudadanos, el Gobierno, municipios, Iglesia y Fuerzas Armadas.
‘Planifiquemos a Nuestros Niños’, ese sería quizás el lema de la campaña para que ya no haya chicos de la calle.
Glenda María Sánchez Ycaza
Guayaquil