En el 2004, 18 policías fueron asesinados en el país durante el cumplimiento de su deber. Los únicos meses que no se registraron estos hechos fueron agosto y diciembre.
Uno de los casos ocurrió el 5 de enero, cuando el cabo de Policía Byron Jipson Solís Méndez, de 35 años, fue encontrado muerto con un impacto de bala en la cabeza, sobre una de las camas de la cuadra asignada a los miembros del Grupo de Operaciones Especiales (GOE) en Guayaquil.
El 22 de enero, el policía Richard Fonseca, de 24 años, falleció en un enfrentamiento con pillos en una gasolinera de Petrocomercial, en Quito, y el cabo Carlos Bauz, de 36, fue herido con un balazo en la pierna derecha.
El 7 de febrero, el cabo Edwin Alquinga Collaguazo murió al tratar de calmar una discusión entre un grupo de moradores y los integrantes de una banda de cuatreros, en la parroquia Barraganete (Manabí).
El 1 de marzo, el agente José Miguel Alajo Guaranda (de 24 años) fue hallado muerto dentro de un vehículo de la Policía Judicial del Guayas.
Un mes después, el policía Germán Haro Ordóñez, de 23 años, fue asesinado por un grupo de antisociales durante el asalto al Banco del Pichincha en Vinces (Los Ríos).