José Cáceres, vicepresidente del barrio 28 de Julio, reclamó una acción más decidida de parte de las autoridades y dijo que muchas de las familias no quieren dejar sus hogares donde han vivido hasta por 30 años, pero las circunstancias los obligan a salir.
“No queremos que las autoridades locales se reúnan para tratar el tema y que no se tome ninguna resolución; exigimos que se nos saque de aquí ahora, ya que nuestras vidas y las de nuestros hijos corren peligro si seguimos en este lugar”, dijo.
Luis Matamba, de 12 años, morador de la zona, sufrió ayer una aparatosa caída en una de las grietas que se han formado debido a los asentamientos, cuando transportaba agua hasta su vivienda. El acceso a esta zona se lo relaiza con dificultad.