Domingo 09 de enero del 2005 Cartas al Director

El gas y la factura

El gas, hoy, por ser un producto de primera necesidad, se ha convertido en “fantasma” para los jefes de Estado, por mantenerse subsidiado.

Subsidio que no debería existir. El transportista entrega en las bodegas a $ 1,40 el cilindro de gas, y estas lo venden al consumidor a $ 1,60. Una bodega que vende 100 cilindros diarios de gas se lucra con $ 20, los cuales no satisfacen los gastos diarios de bodega que paga un arrendamiento de $ 200 al mes, más teléfono por $ 12 sin hablar porque solo recibe los pedidos un empleado para la entrega, un empleado para receptar y limpieza; permisos, y mucho más para mantener una pequeña infraestructura de trabajo.

Los distribuidores y propietarios de las bodegas declaran que gracias al servicio a domicilio que realizan, suplen estos egresos, así como con la ayuda de los taxis que usan gas y lo pagan a $ 1,80. Sin embargo, esa bodega debe invertir $ 6 por el valor de las 100 facturas que multiplicado por el mes, resultan $ 180 que es el sueldo de un empleado.

Las autoridades aducen que el fin es controlar el contrabando; lo pueden hacer por la DNH (Dirección Nacional de Hidrocarburos ), o las envasadoras, o una delegación especial, pero que no sea pretexto para mermar utilidades a los distribuidores, quienes estamos conscientes en ser parte de la cultura tributaria; pero, ¿cómo lo vamos a  hacer si no se revisa el margen de ganancia? Además, toda transacción mercantil que hacemos con la envasadora de gas, pagamos el 12% correspondiente al IVA. ¡Que el Presidente nos ayude!

Washington Hidalgo Coronel
Guayaquil

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