La crisis política que desde hace muchos años venimos soportando, y como consecuencia de eso, las crisis moral, social, económica y la corrupción en general, se debe a que no tenemos partidos políticos debidamente constituidos y organizados.
En la forma más burda y cínica, unos se cambian de “camisetas”, y otros, afectando la majestad del Congreso, sacan a relucir pistolas y siguen tan campantes. Esto sucede en todos los partidos políticos del Ecuador que en muchos casos son “membretes”. Quisiera preguntarles a todos los miembros de los bloques partidistas del Congreso, si conocen las doctrinas o cuando menos los estatutos del partido que están representando; seguro que muchos no podrían contestar ya que a duras penas son simpatizantes y nada más. Por eso, una vez acabados los hombres de sus simpatías, se acaban las fuerzas políticas de los partidos.
Los partidos políticos del Ecuador no instruyen ni califican a sus simpatizantes; parece que tuvieran miedo de enseñar su filosofía, y en vez de organizarlos escogen al azar a periodistas, presentadores de televisión, ex reinas de belleza, deportistas... Por eso somos en política, los más corruptos de América Latina.
Los partidos tienen que organizarse, reunir a sus votantes en células políticas de diez miembros cada una, para enseñarles todo lo relacionados con el partido; y una vez capacitados, se los calificará y aprobará para inscribirlos, empadronarlos y cedularlos.
Organizados esos diez socios de cada célula, deberán nombrar un delegado para que cada diez de estos, formen una célula que ya representarían a 100 socios, los que nombrarán un delegado para con diez de ellos, formar otra célula que representarían a 1.000 socios, y así hasta llegar al millón o más. Eso sería un partido bien organizado, sin temor a cambios de “camisetas” ni pistoleros.
Ing. Agr. José M. Iturralde A.
Guayaquil