Viernes 24 de diciembre del 2004 | 10:59 Vida

Mercado negro de Botox falso despierta preocupación en EE.UU.

EFE | SAN FRANCISCO, Estados Unidos

Quitarse las arrugas con Botox puede salir muy caro, ya que la popularidad del tratamiento ha dado lugar a un mercado negro de peligrosas sustancias que imitan a la verdadera y que ponen en riesgo la salud de los usuarios.
 
La toxina botulínica, una sustancia que las autoridades de EE.UU. aprobaron hace algo más de dos años para uso cosmético, actúa en cantidades muy diluidas para bloquear los impulsos nerviosos que causan las contracciones y que a su vez dan lugar a las arrugas.
 
Dicho de otra manera, una inyección de Botox plancha el rostro con tal eficacia que miles de estadounidenses se han hecho adeptos de una sustancia que les da un aspecto de juventud perenne.
 
Aunque la sustancia se había empleado desde hacía tiempo para otros fines -tratamiento de la parálisis cerebral o los espasmos musculares, entre otros- su reciente uso cosmético ha dado lugar a un gran negocio y, de ahora, a un mercado negro poco escrupuloso.
 
Ese mercado ilegal comenzó a ser noticia hace unas semanas, a partir de un caso en Florida que dejó a cuatro personas en el hospital y que las autoridades continúan investigando.
 
Los cuatro enfermos, entre ellos la persona que inyectó el producto y su novia, están en condición crítica y prácticamente paralizados con la toxina del botulismo, una de las más peligrosas que existen en la actualidad.
 
Aunque todavía no está claro lo ocurrido, ya que ninguno está en condiciones de hablar, los investigadores sospechan que utilizaron un producto no autorizado para consumo humano fabricado por una compañía de Arizona.
 
El presidente de la Asociación de Cirugía Plástica de EE.UU., Peter Fodor, señaló que los especialistas reciben con frecuencia publicidad sobre productos más baratos que imitan al Botox.
 
"Ningún doctor con credenciales usaría un producto que no ha sido aprobado", señaló Fodor, quien cree que muchos pacientes caen en la trampa engañados por publicidad engañosa que promete resultados milagrosos a bajo precio.
 
El doctor señaló a WebMD que la mitad de sus pacientes son personas que quedaron descontentas con un trabajo anterior.
 
Ya el año pasado, la Administración de Alimentos y Fármacos de EE.UU. (FDA, por sus siglas en inglés) alertó sobre cargamentos procedentes de todo el mundo con sustancias que imitan a la original.
 
Mientras tanto, Allergan, la compañía de California que fabrica el Botox autorizado por la FDA, mostró preocupación por lo sucedido y señaló que está al tanto de productos que se hacen pasar por el verdadero sin serlo.
 
La compañía, que registró ventas por valor de 564 millones de dólares el año pasado, señaló que Botox se ha estudiado durante más de 20 años antes de recibir el visto bueno de las autoridades.
 
"Todo se debe a los doctores sin ética que se aprovechan del nombre para enriquecerse y ponen la salud de los pacientes en riesgo", dijo Stephanie Fagan, portavoz de la empresa.
 
Sea como fuere, esta no es la primera vez que el producto despierta preocupación.
 
La sustancia alcanzó tanta popularidad que, tras su aprobación, comenzaron a celebrarse las llamadas "fiestas de Botox", reuniones informales donde entre aperitivo y copita de vino se inyecta a los asistentes un tratamiento para las arrugas.
 
En estas reuniones, que se llevan a cabo en los lugares más variopintos -desde yates hasta clubes de campo, gimnasios u oficinas privadas de doctores- un experto ofrece a los asistentes una charla sobre el Botox, aperitivos, en algunos casos unos vinos y, a la postre, inyecciones.
 
Los clientes acuden a estas reuniones atraídos por el ambiente informal o las recomendaciones de amistades, a pesar de que varias asociaciones profesionales (entre ellas la Academia Americana de Dermatología y la Sociedad de Cirujanos Plásticos) se manifestó en contra de estas "fiestas".
 
Ahora estos usuarios tienen más motivos que nunca para reconsiderar el dicho de que la arruga es bella.


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