Infamia sin nombre significa ‘Mi recinto’ como expresión de inmundicia humana que, desde su aparición al aire, los ecuatorianos hemos tenido que, impotentes, soportar.
El canal que emite esa insolencia al rostro de los ecuatorianos, debe dar el ejemplo a los demás canales –y a cualquier otro medio de comunicación– de que nuestro campesino ya no será síquicamente ultrajado, suspendiendo el programa para siempre y quemando públicamente sus copias como si nunca hubiera ocurrido la infamación. Más aún, todos esos “actores”, badulaques, reunidos en el mismo canal, en pandilla y en pantalla, deberán disculparse las siete veces que nos ofendieron.
Segundo Villamar Proaño
Manta