Miércoles 22 de diciembre del 2004 Cartas al Director

Península de Santa Elena

La península de Santa Elena en días anteriores recibió un mayor número de policías, no obstante ese apoyo, los esfuerzos resultan insuficientes para enfrentar a la delincuencia, la que se acentúa más a partir de este mes hasta que termina la época invernal, en que el turista acude masivamente a visitar sus importantes balnearios.

El hampa mantiene en zozobra a sus habitantes, los piratas en el mar se apoderan de las embarcaciones de los pescadores, las personas, viviendas y lugares de trabajo también son el blanco de los desalmados, para robar, secuestrar, violar o matar.

En razón de que el Estado no erradica el desempleo y la pobreza, causas principales de la delincuencia, y que la región no cuenta con el Plan Más Seguridad, que acertadamente funciona en la ciudad de Guayaquil, propongo a semejanza de ese proyecto, el Plan Más Solidaridad para la Península, que autorizado por el Gobierno sea liderado por el personal de los repartos militares acantonados en La Libertad y Salinas, apoyados por las instituciones públicas, privadas y ciudadanía en general.

La ayuda consistiría en que la Espol (Escuela Politécnica del Litoral) u otras entidades donen los vehículos para el patrullaje, Petropenínsula provea el combustible, la empresa eléctrica mantenga iluminadas las calles, las emisoras locales recepten e informen de las irregularidades, los educadores orienten a los alumnos en seguridad social, las personas aseguren bien sus viviendas y denuncien los actos o centros de corrupción, y que las autoridades sancionen con el rigor de la ley a los delincuentes.

También es valioso el aporte de la Policía Municipal o privada y de los agentes de la Comisión de Tránsito. El Congreso debe legislar para que los militares en tiempo de paz ayuden a la Policía Nacional en el control de los actos delincuenciales y garanticen la seguridad de la ciudadanía.

Econ. Héctor Villón Mateo
Guayaquil

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