El fin de semana, Lucio Gutiérrez sacudió el avispero con su convocatoria a un periodo extraordinario de sesiones parlamentarias para defenestrar a la Corte Suprema de Justicia. León Febres-Cordero, que perdió la iniciativa en lo político pero mantiene intactas sus capacidades de reacción en lo mediático, contraatacó ese mismo día con un soberbio pantallazo: una entrevista con Andrés Carrión para presentar nuevas acusaciones contra el Jefe de Estado. Al día siguiente, Gutiérrez respondió con idéntica dosis (mismo canal, misma hora, mismo entrevistador), amenazó con enjuiciar al líder socialcristiano y dejó bien claro que la bronca es con él.
La guerra televisiva entre Febres-Cordero y Gutiérrez parece escribirse al ritmo del calendario de fechas patrias. Lo que empezó con los pantallazos del 3 de noviembre, continuó esta semana con las entrevistas del 6 de diciembre. Si la consigna es, como parece, “golpéalos cuando estén chuchaquis”, no quiero imaginarme lo que sucederá en Navidad.
Esto es lo que un satisfecho Andrés Carrión llama “generar noticias”. Lo dice de buena fe, como si creyera realmente que lo ocurrido forma parte de su guión y no del de sus entrevistados. Su ingenuidad explica, de hecho, por qué Gutiérrez y Febres-Cordero (que siempre son extremadamente cuidadosos a la hora de elegir a quien los entreviste) decidieron, ellos sí, “generar” sus respectivas noticias precisamente en su programa y no en otros, donde les sería imposible.
Por lo demás, el error de Carrión es frecuente. En la TV hay cada vez menos periodistas haciendo periodismo sobre la política y cada vez más espacios para que los políticos hagan política por televisión a costillas de los periodistas. Los canales suelen ser muy pragmáticos: se dan por satisfechos con hacerse notar y citar por los canales de la competencia. Eso, creen ellos, es “generar noticia”.