Cerca de mil reclusos del penal "García Moreno" de Quito iniciaron hoy un motín y retienen a más de 200 personas que los visitaban para exigir que se acabe con el hacinamiento y se aplique un sistema de reducción de condenas.
Hugo García, director del penal, confirmó a la emisora Radio Quito que los detenidos sorprendieron a los guardias penitenciarios y cerraron los accesos al interior de la cárcel, donde retienen a 226 personas, la mayoría de ellas familiares de los detenidos.
García indicó que los reos han expresado sus demandas por medio de una octavilla en la que exigen un mayor presupuesto para las cárceles con el fin de que se ponga fin al hacinamiento en todos los centros de reclusión ecuatorianos.
Además, explicó que los reclusos exigen la designación de los directores titulares de los centros penitenciarios, así como que se pida al Congreso que apruebe un reglamento de la ley de ejecución de penas para que entre en vigor un sistema de rebaja de condenas.
"Según los informes del director de seguridad del centro, todas las personas se encuentran bien", señaló García al precisar que "los presos se muestran pacíficos y tranquilos".
No obstante, indicó que los amotinados han dado un plazo de 48 horas a las autoridades para que atiendan sus demandas y amenazan con radicalizar su protesta si en ese tiempo no reciben una respuesta a sus reclamaciones.
"Los reos amenazan con medidas más severas", insistió García al recordar que la protesta se ha extendido a la Cárcel Número Dos y a la cárcel de Mujeres, también en Quito.
La Policía ha reforzado la seguridad en torno a los centros carcelarios de la capital, aunque no se prevé una intervención directa.
Fuentes periodísticas barajan que la protesta se extienda a otras cárceles del país, como ocurrió en abril pasado, cuando se generalizaron los motines carcelarios por las mismas reivindicaciones.