María Mercedes Cuesta, de reciente adscripción al club de la tauromaquia criolla, se interesa por la edad del torero que tiene al frente. “Se lo ve tan jovencito”, se admira ella y se ruboriza cuando el periodista español Javier Hurtado bromea con eso de las edades. “21”, responde el torero. “Para mi hija María Emilia está muy bien”, dice la conductora. Aclaración necesaria para aplacar suspicacias.
¿Qué hace María Mercedes Cuesta conduciendo un programa taurino, siendo que ella misma ha reconocido su ignorancia en la materia? Pues así son las cosas. El panel de conductores de ‘TV Olé’ es único en su género. Consta de una persona que sabe mucho de toros (Javier Hurtado), otra que no sabe nada (Mercedes Cuesta) y un tercero que está aprendiendo (Esteban Ortiz).
Supongo que, en materia de tauromaquia, el aprendizaje es largo y requiere años de práctica. El periodismo taurino es una especialidad con vocabulario propio y alto grado de sofisticación verbal. Al profano, ese lenguaje hecho de palabras barrocas y frases intrincadas puede parecerle superfluo, incluso pedante. Sin embargo, es rigurosamente exacto. El buen periodismo taurino es el que se sirve de palabras insustituibles y elegantes para capturar el arte y la intensidad de una faena: es una disección hecha con palabras.
Todo lo cual resulta harto difícil de lograr en un programa, cuando la animadora que no sabe nada se preocupa por buscarle novio torero a la hija, mientras el animador que está aprendiendo hilvana frases tan desafortunadas como “cuando hace lo que está haciendo es porque lo está disfrutando”. Lástima por el animador que sabe. Aunque Javier Hurtado figura como “invitado especial”, él es, en la práctica, el único y auténtico anfitrión de ‘TV Olé’, el que salva los muebles. ¿En qué momento a Teleamazonas se le olvidó cómo se hace un programa taurino?