El sindicato de trabajadores de las bananeras de la Chiquita Brands en Honduras, le dieron 90 días desde el 17 de noviembre pasado, para que retire las fundas con químicos usadas para proteger los racimos de banano que exporta a Estados Unidos.
Desde el 2002 Chiquita usa el químico Clorpiryphos y un grupo, integrado por expertos de Costa Rica y Nicaragua, recomendó que los racimos debían ser manipulados solo con protección.
Como igual práctica fitosanitaria se realiza en Ecuador, qué implicaría adoptar la misma medida, le preguntamos al industrial Wilfo Atiencia, quien se inició en esta línea en El Oro en 1984.
“Entiendo que usamos Clorpiryphos hace un cuarto de siglo y hasta ahora no se presentado otra alternativa que garantice igual eficiencia en el control de insectos plaga en banano”.
Observa que en el caso particular del sur de la provincia de El Oro, a los racimos los ataca un insecto voraz (Colapsis Submetalica) que deteriora totalmente la calidad externa de los frutos. Por eso, dice, se hace imprescindible integrar el insecticida en las moléculas estructurales del polietileno y para este propósito fue autorizado EPA (Agencia Internacional Protectora del Medio Ambiente). Para facilitar su uso en las plastiqueras, ahora se lo formula en pelets al 20%, con lo cual se han reducido riesgos y un efecto mejor en el campo.
“Hace unos día en Machala una firma centroamericana lanzó un insecticida alternativo (Bifendrina), pero sin pruebas de desarrollo en Ecuador” observó Atiencia.