Miércoles 01 de diciembre del 2004 Migración

Españoles discuten sobre política, Bush, clases de religión y el aborto

La sociedad española está inmersa en una serie de discusiones políticas entre el gobierno socialista del presidente José Luis Rodríguez Zapatero y el Partido Popular, de derecha, liderado por el ex presidente José María Aznar.

Los españoles tienen muy latente el recuerdo del general Francisco Franco que estuvo al frente del poder por espacio de 37 años, desde la guerra civil hasta 1975.

Pero aún ahora cualquier visitante desprevenido queda en medio de una discusión sobre la figura del Generalísimo. Unos españoles lo admiran y extrañan la mano dura con que gobernó.

Otros detestan su recuerdo por lo que significó para la sociedad española, polemizan por el Valle de los Caídos que él hizo construir a los prisioneros políticos, quieren sacar signos distintivos del franquismo que aún se conservan en ciertos edificios públicos.

Con el actual gobierno socialista el debate ha retomado fuerza. También polemizan sobre el derecho al aborto y las clases de religión en las escuelas, lo que ha provocado la intervención directa de la Iglesia Católica que habla “del revanchismo de los que perdieron la guerra civil española” (en referencia al gobierno socialista)... No hay duda que españa es la Madre Patria y sus hijos nuestros primos, que igual discuten ardorosamente sobre política y personajes de hace 25 años. Pero al menos, el país funciona y la economía es sólida.

Los ecuatorianos deben conocer algo de la historia de España para no cometer el error de preguntar por los toros en Barcelona y la Cataluña.

Uno recibe una arenga sobre la autonomía, siente el orgullo de los catalanes por su idioma y por ser la zona donde la revolución industrial se asentó, critica la infamia de Franco que les prohibió hablar en catalán y entiende porque cada vez que pueden exhiben el letrero “Cataluña no es España”.

Por eso el partido de fútbol entre el Real Madrid y el Barcelona tenía componentes políticos y sociales: el primero es de la capital y en su momento fue un ídolo de Franco, el otro fue uno de los pocos símbolos de resistencia catalana a la dictadura franquista.

También ocurre a la inversa: uno en Madrid habla de Barcelona y recibe un discurso sobre el riesgo del fraccionamiento del país, sobre el exceso de los “catalinos” y qué decir si el pobre turista pregunta sobre el país Vasco.

Los comentaristas de televisión y programas populares han discutido y bromeado sobre la reelección del presidente George W. Bush y se critica el exceso de conservadorismo en los Estados Unidos.

Los españoles conservan su buen humor, la costumbre de usar malas palabras y hacer la siesta. Qué envidia.

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