Los estudiantes conocieron la ruta de Independencia en el recorrido Yo Conozco Mi Ciudad.
Los alumnos de la escuela Carlos Monteverde Romero tuvieron ayer una clase de historia diferente.
Aprendieron los episodios de la independencia de Guayaquil y conocieron a sus actores, pero no desde el aula de estudios ni leyendo libros de historia. Lo hicieron desde el lugar de los lugares que representan los hechos y observando los personajes de la gesta heroica de hace 184 años, que hoy forman parte de los monumentos de la ciudad.
Los dieciséis estudiantes del séptimo año de educación básica visitaron desde las 09h00 el monumento a Bolívar y San Martín, el símbolo de la Aurora Gloriosa del Malecón 2000, la Gobernación, el Municipio y la Biblioteca Municipal, donde leyeron el acta original de la Independencia.
En cada punto del recorrido los niños recibían la respectiva explicación de las guías Verónica Fiallos y Jennifer Laje, estudiantes de turismo de la Facultad de Comunicación Social de la Universidad de Guayaquil. Ellas, junto a otros 23 alumnos participan desde hace seis meses en el programa educativo Yo Conozco Mi Ciudad, que lleva adelante la Dirección de Acción Social y Educación del Municipio con universidades y escuelas fiscales de Guayaquil.
En el proyecto intervienen, además, los estudiantes de turismo de la Escuela Politécnica del Litoral (Espol) y del Tecnológico Espíritu Santo.
La actividad de ayer, denominada la Ruta de la Independencia, fue la última de una serie de tres etapas históricas que incluyeron la Ciudad Vieja y Ciudad Nueva, desde el cerro El Carmen hasta la regeneración urbana.
Norma Mieles, coordinadora de proyectos especiales de la DASE, explica que desde agosto las escuelas Carlos Monteverde, Abdón Calderón y Cerro del Carmen han realizado –de forma paralela– un recorrido mensual por los sitios históricos de la urbe.
La idea es que los niños conozcan los hechos trascendentes para que se sientan pertenecientes a la ciudad y que los alumnos de turismo trabajen con escuelas públicas para conocer la realidad en que se mueven los niños.
Después de las visitas, los universitarios trabajan en retroalimentación para refrescar lo visto. “Luego la tarea es de la maestra, que debe emprender un proyecto de aula con lo aprendido”, dice.
El sistema es divertido, señala Pamela Corozo, de 11 años, “porque aprendemos yendo a los sitios turísticos”. Su compañera Patricia Lindao, de 12, la apoya. “Me gusta y conocimos a quienes estuvieron en la independencia: Olmedo, Luis Urdaneta, León de Febres-Cordero, Villamil”.
Iguales actividades se realizarán en noviembre con otras tres escuelas.