En el colegio se educan 800 jóvenes, que asisten a clases en la mañana, tarde o noche.
Manipulan vidas a diario, pero no de seres humanos sino de sembríos. Se trata del Club Ecológico del colegio fiscal Dr. Leonidas Ortega, que cuenta con un huerto, una cabaña y dos jardines.
La mayoría de los integrantes son del ciclo diversificado, según explica su coordinadora y fundadora Betty Tarabó. “Me sobra mano de obra, no me puedo quejar”, dice esta maestra de Ciencias Naturales y Ecología Ambiental, que asegura que los jóvenes integran el club por iniciativa propia, no por obligación.
Allí aprenden a sembrar, reforestar y otras labores relacionadas con la conservación de la naturaleza.
Ramón Obando (15) es uno de ellos. Él cursa el cuarto año y participa de las actividades ecológicas del plantel desde que estaba en primer curso. Señala que durante el día siempre se da tiempo para sembrar pimientos, coliflor o regar las plantas y asegura que los sábados o domingos visita la unidad educativa para dar mantenimiento al huerto.
Su compañera Ana Karina Rojas (15) indica que disfruta regar las matas y estar en contacto con la naturaleza.
Estas actividades le dan paz, añade al anotar que ha llevado a su hogar las prácticas de jardinería. “En mi casa hay pocos espacios, pero he sembrado plantas de sábila”.
A Freddy Vera (19) también le agrada la plantación, no obstante aclara que prefiere dibujarlas. En los patios del colegio hay dibujos alusivos a la naturaleza hechos por él.
Sostiene que lo que más le agrada de pertenecer al Club Ecológico son las competencias. “A veces hacemos concursos de quién riega o siembra más rápido y eso le pone emoción a todo”, manifiesta.
Freddy está a pocos meses de convertirse en bachiller, pero dice que no se alejará de la unidad académica porque quiere seguir en el club.
Plantas medicinales como la sábila y el orégano; alimenticias como el tomate y el rábano; y ornamentales como los helechos y los girasoles se encuentran en el huerto, así como en los dos jardines situados al ingreso del colegio.
Tarabó afirma que continuamente ella y sus alumnos reciben la asesoría de las fundaciones Natura y Pro Bosque, del Departamento de Educación Ambiental del Municipio y de la Dirección de Estudios, para que el proceso de siembra se desarrolle con éxito.
Para solventar los gastos del área ecológica, los estudiantes reciclan papeles que luego son vendidos, además el área administrativa del plantel cubre parte de los egresos.
SEMILLAS
TEATRO Y CABAÑA
Cuando se conmemoran fechas relacionadas con la naturaleza como el Día de la Tierra, los alumnos presentan una obra teatral. Al final del patio del colegio hay una cabaña de caña rodeada de plantas en la que los profesores que desean imparten sus clases.
ANIVERSARIO
El sábado pasado se realizó en las instalaciones del plantel una ceremonia por los 16 años de existencia del Club Ecológico.