Los empresarios españoles podrán pedir la legalización de los extranjeros sin papeles que hasta ahora trabajaron en negro, en el marco de un proceso de regularización “muy breve”, cuyo anuncio generó reacciones dispares en la clase política y entidades de inmigrantes.
Este proceso durará “un tiempo breve, a definir, para legalizar esas situaciones que están vinculadas al mercado laboral, con la idea de que será la última vez que se hace un periodo transitorio de esta naturaleza”, anunció el ministro de Trabajo y Asuntos Sociales, Jesús Caldera, en rueda de prensa, acompañado por la secretaria de Estado de Inmigración, Consuelo Rumí.
Según Caldera, son los empresarios quienes deberán solicitar a las autoridades la regularización de sus trabajadores.
La víspera, Caldera había dicho que serían los trabajadores irregulares quienes deberían “denunciar” su situación, aunque los empresarios no serán multados.
La duración del plazo para acogerse a esa regularización y del periodo mínimo de trabajo serán establecidos en la mesa de “diálogo social” con sindicatos, partidos y empresarios, dijo Rumí a la radio privada Cadena Ser. El lunes, Caldera indicó que el inmigrante tenía que haber trabajado al menos un año.