miércoles 15 de septiembre del 2004 Columnistas

Juventud responsable

Ser responsable es dar la respuesta apropiada en el momento y en el espacio adecuados a las circunstancias que nos rodean en la vida y que exigen de nosotros una decisión; a quien no da la respuesta adecuada y oportuna lo llamamos irresponsable. Unos ejemplos para ilustrar este concepto, muy  personal, en torno a un valor de enorme trascendencia; me dirijo a los jóvenes estudiantes:

–Eres estudiante. El ser estudiante exige que te capacites, estudies, leas, investigues y amplíes tus conocimientos; si no lo haces, no das la respuesta adecuada a tu calidad de estudiante, en consecuencia, eres irresponsable.

–Si estás en un colegio o en la universidad, es porque estos centros de estudio tienen principios, una visión y una misión en los que crees y los compartes. Tu deber al encontrarte dentro de esos muros es interiorizar y vivir esos ideales, es adueñarte de su filosofía, es comprometerte con sus aspiraciones; no hacerlo es una actitud irresponsable.

–Si quieres un país en el que viva gente honrada y decente, debes desde hoy combatir todo signo de corrupción: malgastar el tiempo, desperdiciar las ocasiones de crecimiento personal, es corrupción; dar coimas a vigilantes o empleados públicos, copiar en los exámenes, propiciar el contrabando, solapar vicios que conspiran en contra de la familia o de la sociedad, es corrupción; si este fuese el patrón de tu comportamiento, serías irresponsable.

–Si quieres un país justo y solidario, debes ocupar tu tiempo en entender la trama social de nuestro Ecuador; tienes que estudiar las raíces y las causas de la pobreza de nuestros compatriotas; las aulas universitarias deben impelerte a encontrar soluciones y convertirte en agente de cambios trascendentes.

–Si estás descontento con la actuación de los líderes políticos y quieres cambiar lo defectuoso o lo dañado, entonces es menester iniciar un largo camino que te conduzca a un liderazgo positivo que obligue a declararse en retirada a quienes no cumplieron con el país.

–La caridad comienza por uno mismo. Sé en primer lugar responsable contigo mismo, con tu vida: explora y explota la riqueza que se esconde en tu interior; deja que salga a flote al artista, al creador, al escritor, al investigador, crítico, observador, cuestionador, líder, al ser solidario y comprometido con causas nobles, semillas que ciertamente se encuentran en el interior de cada ser humano.

–Sé responsable con tu familia: busca afanosamente la integración de quienes conforman tu hogar, ama y respeta a tus padres, quiere a tus hermanos y parientes, privilegia las reuniones familiares; una familia unida es una garantía de futuro para un país.

–Una visión certera de patria y un compromiso con el futuro del Ecuador tiene que estar presente en todos los días de tu vida; ayuda a fortalecer las instituciones públicas; vela porque la justicia, el honor, el trabajo, el respeto a las normas de convivencia, la solidaridad, sean parte de la mochila personal que te acompañará durante toda tu existencia.

¿Es difícil ser responsable? Quizá. La responsabilidad es un hábito bueno que es indispensable adquirirlo; como todo hábito, es consecuencia de la repetición de muchos actos responsables. Vale la pena alinearse en el escuadrón de los responsables.

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