Este año el colegio católico Bernardino Echeverría cumple 25 años de fundación.
A muchos niños les agrada poco la idea de levantarse los sábados por la mañana.
Y más aún para recibir clases después de pasar una semana en la escuela. Pero eso no sucede en el plantel del recinto Puerto Hondo que tiene el nombre del sitio.
Allí, a los 100 pequeños les gusta que llegue el sábado porque desde las 09h00 hasta las 11h00 no solo profundizan conceptos que estudiaron en clases, sino que se encuentran con 19 estudiantes de 5º curso del colegio Bernardino Echeverría, quienes el fin de semana son maestros y amigos.
Estos pequeños profesores llegaron al lugar acompañados por el padre Rodolfo Soledispa, rector del Seminario Mayor, para colaborar con la comunidad infantil a través de la enseñanza y ejecutar el plan de Educación Familiar que pertenece al programa de bachillerato Participación Estudiantil.
La primera vez que estuvieron frente a los niños, confiesan que estaban nerviosos. “No sabíamos si ellos se iban a adaptar a nuestra metodología”, recuerda Marcelo Vanegas, que tiene a su cargo el tercer grado de educación básica en Puerto Hondo.
Por ello, la estrategia fue fortalecer la confianza. Empezaron por conversar, jugar y hacer dinámicas con los niños.
En esta relación, señala Marcelo, uno se da cuenta de que en determinadas familias hay el maltrato.
“Una vez que estábamos jugando con un niño -cuyo nombre me reservo- a las canicas me las entregó para que se las cuidara; y cuando se terminaba la jornada él me dijo que se las diera porque su papá le pegaba si las perdía”, relata.
Alcides Montilla, quien le enseña al grupo del primer grado, ha aprendido a admirar más a sus maestros ya que ha vivido obstáculos de la enseñanza.
Cuenta casi con indignación su experiencia: “En mi clase hay una niña que tiene problemas neurológicos y no asimila lo que aprende. La hermana me decía que no le enseñara porque era tontita”.
Alcides decidió no prestar atención a los comentarios y siguió su labor con la menor, pese a la dificultad de aprendizaje que tenía. Dice que está obteniendo resultados.
Estos jóvenes entusiastas preparan las clases con tres días de anticipación. Llevan materiales, como libros, papelógrafos, lápices de colores y marcadores.
También dedican un tiempo a orar y jugar con los pequeños en el parque. Ellos aseguran que los niños se han convertido en sus hermanos.
Los alumnos del colegio Bernardino Echeverría planifican una reunión con los padres de los niños para conversar sobre su aprendizaje y las fallas en el estudio.
La fecha todavía no se define.
PISTAS
ASIGNATURAS
Los 19 estudiantes del Bernardino Echeverría profundizan los conocimientos en las asignaturas de Lenguaje, Matemáticas, Estudios Sociales y Ciencias Naturales.
JUEGOS
Algunas rondas infantiles que comparten los pequeños maestros con los infantes son: El puente se ha quebrado y El tiburón. Además juegan a las cogidas y en las resbaladeras.
MEJORAMIENTO
Los jóvenes a través de la autogestión consiguen recursos para pintar las paredes y parterres de la escuela. También han realizado mingas de limpieza para enseñarles a los niños el cuidado de la naturaleza en el sitio.