Jueves 19 de agosto del 2004 Crónica de TV

Invasiones bárbaras

“Ahí está la Acrópolis –exclama el locutor de Telesistema ante un Partenón en miniatura hecho de azúcar (o algo así) que tiene en el estudio–. ¡El templo, señoras y señores, de lo que es Atenas, de lo que es Grecia! Con columnas, no vayan a pensar que son pilares, todo es de mármol, pero son encasilladas ¿no?”. Cada día se aprende algo: columnas encasilladas, como lo explica de inmediato otro periodista, son columnas “unidas entre sí, entra con una gillette” (sic).

La cobertura de los Juegos Olímpicos, pone al periodista en contacto con una gran cantidad de información de todo tipo, no solamente deportiva sino cultural, geográfica y política. Pero a nuestra televisión no le parece relevante que las personas a quienes delega para ese trabajo tengan siquiera ligeras nociones o conocimientos básicos sobre aquellos temas con los que se van a topar y de los que tendrán que hablar. En consecuencia, las Olimpiadas son, para el periodismo deportivo de la TV nacional, una apoteosis de aldeanismo.

El problema de fondo no es la ignorancia de reporteros o presentadores de noticias (que en algunos casos llega a ser abismal y se expresa en barbaridades chistosísimas). El problema tiene que ver con la manera cómo la televisión valora la calidad de sus mensajes.

“Acaban de nombrar a Guinea Ecuatorial, pero no es el Ecuador”, se extrañaba uno de los panelistas en la transmisión de la apertura de los Juegos por Ecuavisa. Otro decía “religión aminista” (en lugar de animista) y a un tercero le parecía que el nombre de Antigua y Barbuda estaba incorrecto, que tenía que ser Antigua y Barbados. ¿Y cuál es el tipo de gobierno de Arabia? El árabe.

Impartir datos erróneos, conocimientos equivocados, falsedades o imprecisiones, es menos importante que hacer  un programa “ágil”. Eso es desprecio por la cultura que está contenida en los libros.

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