Dos días después de que la familia de un inmigrante sepultó su supuesto cadáver, tras creer que se había ahogado al cruzar el Río Bravo, el indocumentado llamó para decir que se encontraba bien.
La familia consideró el lunes que el inmigrante debería recibir la condición de residente temporal en Estados Unidos, así como una visa de trabajo, como compensación por el error.
Los familiares de Omar García, un joven de 25 años, quien tiene un hijo, sepultaron el jueves lo que creyeron era su cadáver, y lloraban la muerte cuando el inmigrante llamó para decir que había logrado entrar a Estados Unidos y que vivía en Brownsville.
Me dijo: Mamá, no pude llamar antes porque me robaron y no pude comprar una tarjeta telefónica hasta ahora, señaló la madre de García, Margarita Escobedo.
Al principio, los familiares dijeron que planeaban demandar a las autoridades de Texas por negligencia, pero la noche del lunes cambiaron de opinión. Consideraron preferible que García evitara la deportación a México.
A comienzos de agosto, García, un trabajador fabril que ganaba un salario muy bajo en su población de origen, decidió emigrar a Estados Unidos desde Salinas Victoria, a unos 160 kilómetros de Laredo, Texas. Un grupo de asaltantes le robó sus pertenencias cuando llegó a la frontera.
La semana pasada, la familia de García recibió la llamada de un investigador del condado de Starr, quien informó que un sujeto, quien tenía una billetera con la identificación de García, se había ahogado al cruzar el Río Bravo.
Melva Villarreal, prima de García, viajó a Río Grande City e identificó el cadáver mediante fotografías. La familia dice que las autoridades no le permitieron ver el cadáver, y que cuando llegó, estaba ya dentro de un ataúd en una funeraria.
Escobedo dijo que la funeraria le cobró 2.500 dólares, y confió en que el gobierno estadounidense pague esa factura.