Un grupo de alumnas del séptimo año de esta unidad educativa vigila su reproducción.
En una casa, lo más común es que las personas tengan de mascotas a perros, gatos, pericos, peces, conejos y tortugas. Lo inusual es que un grupo de chicas, pertenecientes a una escuela, haya elegido como animales domésticos a unos cangrejos.
Eso es lo que sucede en la unidad educativa Ecomundo, donde desde hace siete meses diez alumnas del séptimo año se dedican al cuidado de estos animales –denominados juveniles– que se distinguen de los habituales porque son más pequeños y no son de consumo alimenticio.
Todo empezó cuando un profesor de arte les llevó cerca de 20 cangrejos del estero Salado y les preguntó si querían cuidarlos y vigilar la reproducción, para que cuando sean grandes sirvan de alimento para las aves denominadas garcetas y contribuir así al proceso de la cadena alimenticia entre animales, recuerda Yamilé Manssur.
“Enseguida respondimos que sí y que estábamos dispuestas a tomar esa responsabilidad”, relata.
Lo primero que hicieron fue acomodar a las pequeñas mascotas en dos peceras con arena y piedras para darles mayor sensación de hábitat. Al tercer día las bautizaron con nombres como Laila, Pochaco, Dulce y Aro Iris.
Para cuidar a los cangrejitos los alumnos decidieron organizarse. Madeleine Velasco fue seleccionada, por tener las más altas calificaciones, como la cuidadora principal de las mascotas. Ella se encarga de cambiar el agua de la pecera todos los días y, cuando no puede hacerlo por motivos de viaje o concursos, la función la cumplen Arianna Román y Melissa Arosemena, también estudiantes del séptimo año.
Para ponerles la comida, que es similar a la de los peces, ellas se turnan. Una semana lo hace Melissa, la siguiente Yoandra Solines, Angie Loor o Doménica Rendón.
Los mima
En la última hora de clase, a las 13h20, cada una de las integrantes de este grupo mima a su mascota. Por ejemplo, Yamilé se preocupa de limpiar el caparazón y las patas de Laila, que ahora está preñada, mientras que Madeleine toma delicadamente a Dulce en su mano para verificar si está bien.
El grupo confiesa sentirse emocionado ya que espera la llegada de doscientas larvas que saldrán de la panza de Laila, que fue fecundada por Jeffry hace casi un mes, según los cálculos de Yamilé.
Por sexta ocasión, dice Arianna, llevaremos los ovocitos al Salado para que se críen en un periodo de unos seis meses y luego sirvan de comida a las aves, y así habremos cumplido con la naturaleza.
PARA ANOTAR
ESPECIE
No todos los cangrejos pertenecen a la misma especie, dicen las estudiantes. Según Yamilé Manssur, 20 de ellos son cangrejos violinistas porque la pata más gorda se parece al instrumento musical, mientras que otros 30 son chasqueadores porque sus extremidades son más pequeñas.
PROCESO
Madeleine Velasco recuerda que descubrieron por casualidad el proceso de mudanza de las partes del cuerpo del cangrejo. Ella vio un día que un cangrejo hembra no tenía una pata. Cuando le preguntó al profesor, este le dijo que era normal porque estaba mudando.