El libro que lidera las preferencias de los lectores de Guayaquil es ‘El código Da Vinci’, de Dan Brown, y entre los autores más populares está Saramago.
En la actualidad está agotado. No se encuentra en ninguna de las librerías de Guayaquil. Pero los lectores lo piden con insistencia, y la respuesta de los libreros es la misma: “Lo tendremos después de diez o quince días”. Se trata de El código Da Vinci, del escritor norteamericano Dan Brown, un libro publicado en el 2003 que se convirtió en éxito de ventas en el ámbito internacional y que, en los últimos meses, ha tenido alta demanda entre el público de esta ciudad. Solo entre mayo y junio de este año, según reportes de las librerías, se vendieron 195 ejemplares.
La transgresión frente a temas religiosos, a Cristo y a la Iglesia Católica, son los componentes de esta obra y quizá esos elementos configuren el motivo por el cual ha generado tanto interés como polémica. El cineasta Ron Howard (Una mente brillante) ha manifestado su intención de realizar una adaptación fílmica de El código Da Vinci. Dan Brown, el autor del texto, es un hombre de 40 años que publicó su primer libro, La fortaleza digital, en 1996 y que antes de dedicarse por entero a la literatura impartía clases de inglés. Otra de sus novelas es Ángeles y demonios.
Tendencia
Que los guayaquileños consuman El código Da Vinci y que últimamente haya estado en la lista de los más vendidos, al igual que en muchos otros países, indica una tendencia: algunos best sellers mundiales y libros de autores populares están llegando a la ciudad tan pronto como se editan. Es más fácil encontrar novedades literarias ahora que hace un par de años, cuando había menos librerías (actualmente se hallan también en los centros comerciales y dejaron atrás esa mezcla de papelería, local de venta de textos escolares y libros de literatura). Sin embargo, el abanico de ofertas literarias es aún limitado frente a Quito o Bogotá, por citar solo dos casos.
Los volúmenes de autoayuda están entre las preferencias de los lectores (Ama y no sufras, de Walter Riso, vendió en el último mes 80 ejemplares. El autor visitó el país el año pasado. El mexicano Carlos Cuauhtémoc Sánchez no aparece en las recientes listas de preferencias), así como los libros de Paulo Coelho, Isabel Allende, Mario Vargas Llosa, J.K. Rowling y José Saramago, Premio Nobel de Literatura, quien visitó el Ecuador en febrero pasado. Este es, según informe de las librerías de la ciudad, uno de los escritores que han ganado popularidad en Guayaquil. Con frecuencia piden sus obras. No solo las más recientes (Ensayo sobre la lucidez y El hombre duplicado), sino otras como Ensayo sobre la ceguera o Todos los nombres.
Saramago, escritor portugués de 82 años, Premio Nobel de Literatura 1998, es una de las voces más respetadas en el mundo de la literatura. Su conciencia crítica, su oposición a la prepotencia y su adhesión a causas humanistas, son características de su vida personal y de su narrativa.
Para estar cerca
Conocer al escritor, escucharlo, tener la posibilidad de hacer firmar un libro, es clave para incentivar el acercamiento hacia un autor. Por este motivo las librerías de la ciudad, en lo que marca también una tendencia de los últimos tiempos, organizan conversatorios, presentaciones de libros y firmas de ejemplares en sus instalaciones. Un ejemplo: El dibujante argentino Joaquín Salvador Lavado, conocido como Quino, visitó Guayaquil en agosto pasado. En los últimos seis meses, solo en La Librería, local donde estuvo, se han vendido 280 obras de este autor.
El libro nacional no figura con tanta asiduidad en las listas de los más solicitados. Sin embargo, tiene consumidores. En el último mes, la librería La Ilíada vendió quince ejemplares de la novela El alma en los labios, del escritor manabita residente en Quito Raúl Vallejo, y Certezas provisionales, obra de Bernard Fougéres, francés radicado en Guayaquil, vendió en los últimos seis meses 79 ejemplares en La Librería. Los niños son los mayores consumidores de libros de autores nacionales, pues su lectura consta como parte del pénsum en algunos colegios. Nombres como los de María Fernanda Heredia, Edna Iturralde, Alicia Yánez Cossío o Édgar Allan García no son desconocidos para los pequeños lectores. Y algo adicional: las librerías tienen espacios dedicados a la literatura infantil. En ellos se realizan talleres de animación a la lectura y se cuentan cuentos.
En la librería Vida Nueva, por ejemplo, se efectúan estas actividades con frecuencia.
Darse una vuelta por una librería mientras se visita un centro comercial, asistir a una firma de libros o comprar un ejemplar del autor que se mencionó en un periódico o revista o en una página web, es un hecho que cada día se hace menos raro.