Desde la semana pasada, un brócoli mediano cuesta 40 centavos, diez más que antes. Este es el producto que sufrió el mayor aumento de precio en junio pasado entre las hortalizas y legumbres que comercializa Graciela Rodríguez en el Mercado del Este (Gómez Rendón y Chimborazo).
En otros puestos de ese mercado, productos como la libra de arveja se venden más caros: entre 1 y 1,20 dólares. Dos meses atrás costaba 20 centavos menos, dicen los vendedores. Este grano es uno de los víveres que más aportó a que junio terminara con una inflación mensual del -0,31%, anunció ayer el director del INEC, Víctor Manuel Escobar.
Este porcentaje negativo indica que los precios de los 197 artículos que componen la canasta básica familiar (compuesta de productos agrícolas, manufacturados y servicios) no se elevaron a igual ritmo que en los meses anteriores.
Sin embargo, la percepción en los consumidores, como Ángela Sánchez que ayer gastó 4 dólares en legumbres para preparar el almuerzo, es muy diferente. Pues entre los diez artículos que según el INEC incidieron más en la inflación están los productos indispensables como la libra de tomate riñón (aumentó de 0,45 a 0,50 dólares) y el plátano (el racimo aumentó de 2 a 3 dólares), además del papel higiénico, el almuerzo, el alquiler y el agua.
Mientras que entre los diez artículos de menor incidencia, es decir aquellos que han bajado de precio, están los zapatos de cuero, las refrigeradoras y gaseosas que se venden en lugares de distracción. En este grupo, el INEC también menciona la carne de pollo, aunque el costo de la libra se mantuvo en junio entre 0,75 y 1 dólar.
El ajo y el arroz sí bajaron entre uno y veinte centavos, como lo reportó la entidad que calcula la inflación.
Junio es el segundo mes consecutivo en el que hay un porcentaje negativo, si se mantiene esta tendencia por seis meses se podrá decir de que en el país hay deflación, dijo Escobar. Pero no es optimista en ello, pues estima que la inflación anual de este año estará entre 3% y 3,5%.