Los millares de extranjeros beneficiarios de visas que les permiten vivir y trabajar en Estados Unidos deberán regresar a sus países para renovar sus autorizaciones, anunció el miércoles el Departamento de Estado.
A partir del 16 de julio, estas personas deberán salir de Estados Unidos y en lo posible regresar a sus países de origen, para solicitar la renovación de sus visas. Esto debido a que los centros que se encuentran en Estados Unidos no estarán en condiciones de incorporar los nuevos procedimientos de los servicios de inmigración requeridos por razones de seguridad luego de los atentados del 11 de setiembre de 2001.
"No renovaremos visas (para los trabajadores extranjeros) por las nuevas exigencias en el mantenimiento" y las disposiciones que determinan la presencia de indicadores "biométricos" en las visas, como las huellas digitales, explicó el Departamento de Estado en un anuncio publicado en el diario oficial estadounidense, el Federal Registrer.
La institución minimizó las dificultades que traerán estos cambios, destacando que muchos extranjeros ejercerán su derecho de continuar en Estados Unidos mientras permanezcan en la misma situación profesional o familiar que les permitió obtener su visa.
Cerca de 50.000 trabajadores extranjeros solicitaron el año pasado la renovación de su visa en Estados Unidos.