Con la obra La burla del tiempo, el autor chileno Mauricio Electorat obtuvo en días pasados el premio literario de la editorial Seix Barral.
Mauricio Electorat llega de hacer compras con sus hijos. Afuera llueve. Es una típica tarde parisina con lluvia y frío. Aprieta el botón para oír los mensajes telefónicos. “Hola. Soy Adolfo García Ortega, director de editorial Seix Barral, llámame al...” y se corta el mensaje.
Electorat, escritor chileno, opta por pensar lo peor. Quizá su novela, que envió al premio Biblioteca Breve, se perdió. Talvez lo llamaron indignados por el contenido de la obra. Piensa en casi todo. Menos en la posibilidad de haber ganado el premio que lanzó a la fama a Mario Vargas Llosa o Guillermo Cabrera Infante.
Su novela La burla del tiempo se la escogió entre 494 obras enviadas desde la mayoría de países latinoamericanos, España y otros países europeos.
Pregunta: ¿Cómo se enteró que había ganado?
Respuesta: Al escuchar el mensaje en la grabadora, justo cuando iban a decir un número telefónico para comunicarme, se cortó. La grabadora ya no tenía pilas. Era viernes, siete de la tarde, así que no valía la pena llamar a la editorial. Fue toda una aventura. Con mi pesimismo habitual pensé miles de cosas, menos que había ganado.
P: ¿Cuál fue la reacción al saber que había ganado?
R: Es una gran satisfacción. Antes había publicado solo en Chile. Esto me permitirá conseguir lectores. Es una gran suerte para los escritores de habla hispana tener un público de 400 millones de potenciales lectores. Esto no le ocurre a un escritor francés, ni un italiano o alemán.
P: ¿La novela habla del retorno de un posible exilio?
R: Es más bien un diálogo de exiliados. Un viaje permanente entre pasado y presente.
P: Usted tiene dos novelas publicadas, ¿cómo ha logrado una técnica tan sólida?
R: Entre la primera y la segunda he empezado seis novelas, que nunca terminé porque tengo que trabajar. Entre una y otra tuve tiempo de experimentar con diferentes técnicas y soluciones narrativas. Hasta que se me dio la oportunidad de escribir esto, porque tuve tiempo.
Al comienzo –dice Mauricio Electorat, como remontando varios años en su memoria– era poeta. Por eso, se marchó en 1981 a Barcelona a estudiar filología hispánica, para entender la palabra y ser poeta.
Luego se dio cuenta de que lo suyo era la narrativa. Para eso se fue a París en 1987, a contribuir con el mito del escritor latinoamericano en la ciudad luz.
P: ¿Cuánto influye París en su narrativa?
R: Mucho, porque es un lugar de exiliados. Nadie es de París. Al mismo tiempo es un mito literario. Tiene un cierto peso, es un recorrido clásico de un escritor latinoamericano.
P: ¿Pesan esas historias de escritores como Cortázar que hicieron de París un mito?
R: Mucho, porque son tus antecedentes inmediatos, son como tus tíos. Para mí Julio Cortázar, Alfredo Bryce Echenique, Mario Vargas Llosa, Carlos Fuentes son como mis parientes. Pero conmigo se dio algo diferente. Al principio estaba en la onda de “soy chileno, pero me gano la vida como puedo”. Después fui escritor. Eso me llevó varios años.
P: ¿Cuánto pesa lo autobiográfico en su obra?
R: El escritor trabaja a partes iguales con imaginación y memoria. Evidentemente, la materia en bruto hay que conocerla, y ese puede ser un tema de tu vida, si no es tu vida misma.
P: ¿Por qué escribió sobre la dictadura en Chile?
R: Porque la dictadura es parte de nuestra historia, y una fuente inagotable de historias. El escritor tiene que indagar en la memoria colectiva.
P: ¿Cómo son los personajes de La burla del tiempo?
R: Son adolescentes en un nivel del relato, y en el otro son adultos. Es una mirada doble de un grupo de amigos que van del colegio a la universidad y cómo la vida los vuelve adultos.
P: Hay mucho humor...
R: La historia está escrita con esa herramienta. O lo abordas con un punto de vista distinto o caes en lo mismo.
P: ¿Y el humor se le da fácilmente en la vida real?
R: Sí. Esta es un arma indispensable para escribir y para vivir, para mirar esta realidad que de otra manera es espantosa.
P: ¿Qué viene para el futuro?
R: La próxima novela es sobre una cantante de boleros que sale de Arica, en el norte de Chile, y termina cantando en un cabaré de mala muerte en París. Al mismo tiempo es la historia de un escritor que trabaja en esa historia y que, por supuesto, le va muy mal (carcajadas).
P: ¿Usted era un joven de izquierda?
R: Sí. Y ahora soy un viejo de izquierda.
Mauricio Electorat suelta otra carcajada a pesar de que el día anterior a este diálogo había concedido 16 entrevistas, y al siguiente día, en Caracas, tenía otras tantas.