Viernes 18 de junio del 2004 Vida

Consejos para una mejor salud visual

Definitivamente prevenir vale más que lamentar. Por esta razón los cuidados de nuestra salud visual son primordiales.

No acercarse en exceso al leer o escribir. Realizar todas las actividades de cerca a la misma distancia que hay entre el codo y los nudillos. Al hacer tareas de cerca hay que estar consciente de lo que nos rodea. Para facilitar una buena postura al leer o escribir es conveniente que el plano de la mesa tenga una inclinación de unos 20 grados. No lea o estudie cuando esté demasiado cansado o a punto de dormirse. Tampoco lea o estudie en el momento de levantarse por la mañana, espere al menos una hora si es posible. Cuando lea, de vez en cuando, mire a lo lejos alguna imagen. Cuando estudie, coloque una marca tres o cuatro páginas más adelante y al llegar a ella levántese y muévase al menos durante un minuto. Use una iluminación uniforme en toda la habitación y otra centrada en la tarea que realice de cerca, pero que no lo deslumbre. La posición correcta de la luz centrada en su libro debe ser para los diestros a su izquierda y los zurdos a su derecha. No vea la televisión a una distancia inferior a 2 o 2,5 metros y asegúrese de mantener una buena postura. Debe tener iluminada la habitación, nunca a oscuras. Cuando vaya en un automóvil, evite la lectura u otras actividades de cerca, es preferible mirar lejos. Es conveniente hacerse un estudio optométrico cada año o en el momento que note fatiga visual y dolores de cabeza.

¿El uso de computadoras afecta la visión?

Mucho se ha dicho y escrito sobre los perjuicios para la visión que se producen con el uso continuo de las computadoras, así como sus posibles soluciones. Primero surgió la idea de que era necesario protegerse de las radiaciones que provenían de la pantalla. Y si bien es cierto que de la pantalla de un monitor se desprenden determinadas radiaciones, no es menos cierto que estas se producen a una distancia de la pantalla de escasos milímetros, por lo que se puede afirmar que una persona recibe más radiación al asomarse a la puerta de su casa que tras permanecer durante varias horas ante la pantalla de un ordenador.

También se le achaca al uso masivo de la computadora la aparición de distintos problemas oculares, como irritaciones, sequedad ocular o bien pequeños astigmatismos o hipermetropías que no existían con anterioridad, e incluso problemas de convergencia tampoco detectados anteriormente. Lo cierto es que el uso de computadoras no es el responsable directo de estos problemas, aunque sí la principal causa de su presencia. Es decir, los ojos del ser humano están hechos para ver de lejos. Un ojo normal no necesita hacer ningún esfuerzo para ello, pero para ver de cerca precisa "enfocar", lo que supone que los músculos ciliares aumentan el grosor del cristalino -lente biconvexa que está en el interior del ojo- para adecuar su potencia a la nueva distancia de enfoque -esto se denomina acomodación-. Además, se hace preciso que los ojos, que al mirar de lejos están paralelos, converjan sobre el punto que queremos enfocar, lo que evidentemente supone un nuevo esfuerzo.

Existe una sinergia acomodación-convergencia. Cuando se empieza a converger se desata un ligero reflejo acomodativo, y a la inversa, cuando se empieza a acomodar se dispara un reflejo de convergencia. Y por si fuera poco, ambos reflejos también comienzan a funcionar cuando la visión se realiza hacia abajo. O sea que para nuestro organismo es más fácil y menos costoso leer algo por debajo del nivel de los ojos que por encima del mismo.

¿Qué sucede entonces?
Pues que el uso de computadoras durante bastantes horas al día supone un esfuerzo considerable y poco habitual para nuestro sistema visual, lo cual hace que se pongan de manifiesto problemas, que aún latentes con anterioridad no salían  a relucir por la ausencia de un esfuerzo de ese tipo. Dándose, también, la circunstancia que es preciso enfocar a distintas distancias: monitor, teclado e impresora, lo cual hace que acomodación y convergencia estén en continuo trabajo. Además, se dan varios factores que pueden agudizar estos problemas: la calidad de los monitores, a peor resolución, más esfuerzo y más problemas; la existencia de electricidad estática en las cercanías de la pantalla, lo que hace que el polvo de la habitación se concentre en esa zona y afecte a los ojos; la mala colocación del equipo en la habitación, que puede producir reflejos y contrastes francamente estresantes para el sistema visual.

¿Tiramos las computadoras?
No hace falta, lo único necesario es usar la lógica y facilitar la tarea a nuestros ojos y sistema visual.

El equipo deberá estar correctamente situado, evitando luces directas sobre la pantalla o contrastes excesivos tras la misma. La habitación no debe perder demasiado grado de humedad, cosa muy frecuente con el uso de climatizadores. Esto es particularmente importante para usuarios de lentes de contacto, pues al estar usando la visión cercana, la frecuencia de parpadeo disminuye, por lo que la renovación lagrimal, tan importante para la respiración corneal, disminuye significativamente, lo que unido a una atmósfera excesivamente seca produce irritaciones y sequedades oculares.

El monitor debe estar por debajo de la línea de los ojos y a una distancia de unos 50 cm aproximadamente. Es fundamental un buen monitor con buena resolución. Configurarlo de manera adecuada, buscando la mayor sensación de comodidad posible, tanto en lo que se refiere a brillo y contraste. No busque lo más bonito sino lo más cómodo.

El doctor Juan Carlos Arroba recomienda que se debe limitar el tiempo de trabajo frente a las pantallas a no más de cuatro horas y media por día. Si va a estar mucho tiempo seguido, no está de más hacer breves pausas en el trabajo para así relajar la visión.


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