Miércoles 26 de mayo del 2004 Crónica de TV

Cuestión de fe

Para la televisión ecuatoriana, la certeza de que Miss Universo reportará enormes beneficios al sector turístico del Ecuador es una cuestión de fe: una idea que no necesita de pruebas para ser aceptada como verdad incontrovertible. Las ministras Baki y Eljuri la dijeron y la televisión la repite cien veces al día, sin preocuparse por calcular números reales, proyectar cifras y revisar antecedentes.

“La decoración de las carrozas ha sido específicamente diseñada para que puedan apreciar, en todos los rincones del mundo, los colores de nuestro país”, dijo Mónica Barba durante la transmisión del desfile del domingo, en Quito, por la Asociación de Canales. Y su compañero Patricio Barriga repitió cuatro o cinco veces en treinta minutos la idea de que, con Miss Universo, el Ecuador está expuesto al mundo.

La verdad es que ni el mundo vio las carrozas ni la cobertura de Miss Universo, en los días previos a la noche de la elección, interesa a nadie más que a los especialistas. Basta una rápida búsqueda en internet para comprobarlo: es necesario ir a sitios web como ‘Mises del Mundo’ o ‘Global Beauties’ para encontrar alguna información al respecto. Además, si bien algunos de estos sitios tienen enlaces con páginas turísticas del Ecuador, todos centran su cobertura en las candidatas y ninguno se detiene a contarle al mundo lo lindos que somos.

“Lo primero que llama la atención en Quito –cuenta un periodista de ‘Global Beauties’– es la manera cómo el país ha abrazado la idea de que Miss Universo es una vitrina para el Ecuador”.

Según él, esto de creer en Miss Universo es, hoy por hoy, propio de países latinoamericanos; el resto del mundo lo ve como “un evento sobrevalorado”. A la televisión ecuatoriana no parece interesarle el hecho de que Trinidad y Panamá obtuvieran pobres resultados de sus experiencias como sedes del certamen. Lo suyo es cuestión de fe, no de periodismo.

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