Al terminar el colegio muchos jóvenes tienen que decidir entre seguir una carrera o buscar trabajo. Treinta chicos comentan las presiones que sienten y las experiencias que han tenido al tratar de combinar ambas actividades
Sin plata para pagarte la U, no quedó otra que decirle adiós y trabajar. ¡Te suena conocido!.Pues, a muchos sí. Un grupo de treinta jóvenes de entre 18 y 25 años, alumnos y ex alumnos de diferentes universidades de Guayaquil (la Católica, Escuela Superior Politécnica del Litoral, Espíritu Santo y otras), habló con Lo Máximo. La mitad de ellos vivió algo similar y ahora solo trabaja.
Una parte solo estudia y son minoría aquellos que hacen las dos cosas al mismo tiempo. ¡Qué arriesgados!
El trabajo, los estudios o los dos, el dilema permanente con el que los jóvenes deben enfrentarse al salir del colegio, pues define el qué hacer con su vida.
Hala más el trabajo por una variedad de razones. Algunos se van por ese camino de la camisa y la corbata, de maletín y zapatos lustrados, porque no tienen para pagarse la carrera y sus padres no pueden seguir manteniéndolos. Otros quieren independizarse o ganar experiencia laboral y en ocasiones no encuentran un centro de estudios que dé facilidades para trabajar.
Hasta hace poco, Mariuxi Valero, de 21 años, estudiaba Publicidad en la Universidad Estatal de Guayaquil, y trabajaba al mismo tiempo. Resultado: cansancio. “No queda tiempo para nada más”.
“Necesitaba trabajar para pagar mis gastos, y conseguí empleo en un centro comercial, donde laboro todo el día hasta los fines de semana. Desde que trabajo puedo solventar mis deudas, pero nada es completo”, expresa.
Un segundo inconveniente: a los jóvenes sin experiencia les pagan poco y los hacen laborar horas extras, apunta Jorge Vega, alumno de 4º año de Comunicación Social de la Universidad Católica y músico por vocación –actividad a la que se dedica–.
“A veces uno se desilusiona de la carrera desde las aulas porque no era lo que se esperaba, otras veces por la presión que ejercen en el empleo y el poco valor que se le da a la labor del joven o porque no son flexibles en los horarios para salir a clases”, comenta Jorge.
Hay muchos casos de jóvenes que han preferido el trabajo antes que el estudio, debido a que las empresas son exigentes en el momento de contratar a alguien.
Entre los requisitos básicos que solicitan las empleadoras están: disponibilidad de tiempo; límite de edad –preferible que el postulante sea joven–, soltero (a) o casado, pero que sepa organizar su tiempo; que tenga una carrera y mínimo un año de experiencia laboral.
Leticia Ganarro, empleada de la compañía Ilustración, comenta que en este sitio se requiere gente preparada para el cargo, con un mínimo de dos años de experiencia. “En la empresa damos oportunidad de trabajar y estudiar a los jóvenes, porque hay turnos rotativos, es cuestión de ordenar los horarios”.
Karina Andrade, profesora del Jardín de Infantes Mis Pequeños Angelitos, ubicado en Durán, dice que prefieren contratar profesionales porque a veces, por estudiar, dedican menos tiempo al trabajo. “Hemos probado con estudiantes universitarios, pero no nos ha ido bien. Por eso ponemos un mínimo de edad y ciertos parámetros antes de contratarlos”, dice.
Josué Ponce, de 20 años, es estudiante de Diseño Gráfico en la Espol, es la tercera carrera que cursa desde que se graduó de bachiller, porque siempre ha tratado de combinar los estudios con el trabajo.
“Tengo que trabajar para mantenerme, hace unos meses di Educación Física en un colegio (era un pez en el agua, pues le gustan los deportes y en especial el básquet), pero no me daba el tiempo para estudiar y ahora estoy atrasado en mi carrera”.
El caso de Yuliana Palma de 20 años, estudiante de Marketing en la Universidad de Guayaquil, es diferente, porque ella además es madre soltera, aunque su mamá la ayuda cuidando a su hija.
Tiene una jornada maratónica: desde la ocho de la mañana hasta las nueve de la noche, pero cuando está en clases sale dos horas antes. “Tengo que ser alumna, madre y empleada a la vez. Hago el esfuerzo por tener una profesión y tengo que trabajar para mis gastos”.
Más esfuerzo, menos descanso, una decisión según cada caso.