Los pescadores del archipiélago tienen autorización para pescar 4 millones de pepinos de mar, en 60 días.
Las cooperativas pesqueras del archipiélago de Galápagos realizan los preparativos para iniciar la pesca de pepinos de mar (stichopus fuscus), que se abre el 31 de este mes, luego que recibieron la autorización de la Autoridad Interinstitucional de Manejo (AIM) en la reunión de este colectivo que se realizó el pasado 7 de mayo en Guayaquil.
Edwin Naula, director del Parque Nacional Galápagos, y representantes de la Fundación Charles Darwin, del Comité Ecuatoriano de Defensa de la Naturaleza y el Medio Ambiente (Cedenma) y otras entidades ecologistas y del sector turístico de las islas recomendaron en esa reunión no abrir la pesca, debido a que –según estas organizaciones– no había la densidad poblacional suficiente para la captura de estas holoturias.
Especialistas consideran que el pepino es una pieza fundamental en el equilibrio biológico del archipiélago.
Sin embargo, la dirigencia de los pesqueros ejerció presión, el mismo día que se efectuó la reunión en Guayaquil, con marchas y amenazas de paralización en Puerto Ayora para conseguir la autorización, que finalmente se dio.
En ese sentido se pronunció María Elena Guerra, de la Fundación Charles Darwin, quien denunció que cuando el organismo que representa mostró el informe que recomendaba la no apertura de la temporada pesquera a la Junta de Manejo Participativo, los pescadores abandonaron la sesión y se reunieron en asamblea en cada cooperativa para organizar la protesta del 7 de mayo.
Un paro significaba la suspensión de actividades relacionadas con el turismo, inspección científica y otras tareas productivas, lo que hubiera causado cuantiosas pérdidas.
La pesca fue autorizada por un periodo de 60 días y en ese lapso se deben capturar máximo 4 millones de esas especies, 800 mil menos que el año pasado. El permiso establece además restricciones en zonas para la pesca y otras regulaciones (ver recuadro).
Marcos Escarabay, presidente de la cooperativa de pesca San Cristóbal (Copesan), considera que la pesca del pepino de mar y langosta es la única fuente importante de ingresos, pues la pesca blanca no les deja mayores recursos porque solo venden su producto para el consumo interno que es bajo, debido a la escasa población de las islas.
La importancia de la pesca del pepino radica en las excelentes ventas que se realizan al mercado asiático, que aprecia esta especie en la cocina y en el uso medicinal.
En relación a la postura del sector pesquero galapagueño, el ministro de Ambiente, Fabián Valdiviezo, manifestó que al autorizar la pesca se “demostró comprensión y sentido de visión de país, pues se impuso una veda para los dos siguientes años”.
La resolución sobre la futura veda de dos años preocupa a los pescadores, quienes exigen desde ya la ampliación de alternativas y estrategias para su sector. De lo contrario –anunció Donato Rendón, presidente de la Cooperativa de Producción Pesquera de Galápagos (Copropag)– presionarán para que se abra la pesca de holoturias.
Una de las alternativas planteadas por el gremio es la pesca de altura, lo que actualmente es prohibido en el archipiélago, por los reglamentos de conservación de la reserva marina.
Los estudios para esta alternativa fueron realizados a principios de este año por el Parque Nacional Galápagos y la Fundación Charles Darwin.
Otra alternativa y que está vigente en el Reglamento de aplicación de la Ley de Turismo en áreas naturales protegidas (Retanp) es la pesca deportiva, el turismo de bahía y buceo.
Los pescadores buscan asesoramiento y financiamiento para poner en práctica estas modalidades.