El empresario Miguel Ángel Albape llevó a la presentación en La Merced una pequeña libreta, con el firme propósito de llenarla con autógrafos de las candidatas al Miss Universo.
Su oportunidad se presentó cuando, durante el desfile individual, las reinas de belleza se ubicaron en fila, en una de las esquinas del patio del convento, fuera de la pasarela.
Estuvieron totalmente accesibles al público, firmaron autógrafos y accedieron a posar con los invitados.
El entusiasta empresario consiguió las firmas de las misses de Hungría, Italia, Islandia.