Domingo 09 de mayo del 2004 Letras y Notas

‘Ensayo sobre la lucidez’

Madrid | Susana Cárdenas para El Universo

Un alegato contra el concubinato del poder político y económico

El escritor portugués José Saramago, Premio Nobel de Literatura 1998, es el autor de la novela ‘Ensayo sobre la lucidez’,  que circula en portugués en Brasil y Portugal, y en español en España.

¿Y si la península Ibérica se separara de Europa? ¿Y si todo el mundo se quedara ciego? ¿Y si existiera una persona igual a otra? Los libros del escritor portugués José Saramago arrancan con preguntas que buscan respuestas a cosas que no pueden ocurrir. Pero en su último libro, Ensayo sobre la lucidez, el conflicto sucede en un pueblo donde el 83% de la población vota en blanco, fenómeno o “revolución pacífica”, como dijo el autor en el diálogo sobre su libro en el Teatro Alcázar de Madrid,  que  es posible.

“En las últimas elecciones españolas hubo 400 mil votos en blanco. En el libro, a las 4 de la tarde de un día lluvioso la gente sale a votar”, dice Saramago en una sala repleta de admiradores. “De otro modo no se comprendería por qué motivo a las cuatro de la tarde, precisamente a una hora que no es ni mucho ni poco, que no es carne ni pescado, los electores que hasta entonces se habían quedado en la tranquilidad de sus hogares, ignorando ostensiblemente la obligación electoral, comenzaron a salir a la calle (...)”,  dice en las primeras páginas  del libro.

“¿Qué ha querido decir el autor con eso?”, cuestionó sonriente Saramago al periodista que lo entrevistaba en el auditorio. “Las democracias actuales tienen debilidades muy grandes. Los políticos se cansan de decir: vivimos en democracia; pero vivimos en una burbuja de democracia. El poder político está en concubinato con el poder económico. Nosotros ejercemos nuestros derechos para quitar gobiernos y poner otros, pero no podemos cambiar el poder”. El Premio Nobel advirtió que la voluntad democrática tiene un límite. “No podemos elegir a los dirigentes del FMI,  la burbuja funciona bien dentro, pero fuera no llegamos”.

El periodista Iñaki Gabilondo, director de la cadena radial Ser, soltó entre risas que el escritor tenía un poder de vaticinar cosas. “En una ficción escrita antes del 11-M usted habla de una revuelta popular, en un atentado con 34 muertos en el metro a la superficie de la ciudad, la gente se pregunta quién ha sido, las autoridades hablan de que hay una mano detrás, los jóvenes buscan la verdad”, dijo. ¿No me digan que no hay brujería? Preguntó al público Gabilondo. “Eso significa que hay que dar más atención a los escritores y artistas que a los políticos”, señaló Saramago.

El escritor portugués radicado en Lanzarote, Islas Canarias, con su esposa Pilar del Río, traductora de sus libros, continuó con la conversación. Calificó a su obra como una novela de masas que reivindica la fuerza del individuo. “El voto en blanco es un voto democrático que cuestiona al sistema. La publicación de la novela sirvió para atacar al libro, al autor, para demoler a una democracia en voz de un estalinista, pero eso ha producido la reacción de pánico de un sistema que no le importa nada”.

Irónico,  explica lo ocurrido en España. “Fue un cambio popular de la gente, cambió un gobierno y puso otro, es una vuelta de página para el mundo de un movimiento popular que ocurrió aquí, en Madrid, la capital moral de Europa”. En este diálogo sobre su novela con mayor carga política, sin embargo, admitió que “a veces dan ganas de taparse la cara y no ver nada; pero si no las entendemos no las cambiamos”. Afirma que unos escritores  dicen que escriben para que la gente los estime, otros para no morir, pero él manifiesta que “escribimos para entender, para comprender que esto hay que cambiarlo y ¿cómo cambiar lo que no sirve?”.

El periodista menciona al autoritarismo de Aznar y una anciana grita en el teatro: “¿A qué viene eso ahora?”. En Ensayo sobre la lucidez aparece la mujer del médico de su obra  Ensayo sobre la ceguera. No es una continuación del primer libro que escribió, sino una similitud entre la ceguera colectiva y el voto en blanco mayoritario. Una sátira a los políticos y a los medios de comunicación que sangran en una novela que termina en tragedia. “Necesitamos que las cosas acaben mal porque no es un mundo de felicidad. El libro tiene dos propuestas: una en el título, que es una invitación, un desafío a que se ejerza la capacidad de lucidez, y otra en el epígrafe,  que lo saco de un libro que no existe, pero que lo invento”.

“Hay palabras que se usan en un tiempo y otras terminan desgastadas. Hay palabras que ahora da vergüenza aceptarlas. Por ejemplo, una persona buena es un tonto. La verdad es que la bondad entró en desuso. De repente, a raíz de cambios políticos empieza a sonar en boca de político la bondad, un vocabulario que no tiene nada con la política... Suceden cosas extrañas. Necesitamos regenerar el lenguaje. Que las palabras digan la verdad. Se necesita una crítica del lenguaje de los medios, de los políticos, para que los humanos se entiendan hay que regenerarlo. Están pasando cosas extrañas”.  

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