Domingo 09 de mayo del 2004 Sucesos

Tres madres, amigas por la adversidad

Redactor | José Solis,

Las Dolores del caso Fybeca

http://src.eluniverso.com/2004/05/09/0001/10/files/senoras-fybexas2500.jpg

Dolores Guerra (i), Johnny Gómez, Dolores Briones (c), Jimmy Córdova y Dolores Vélez (d) con la pequeña Carla. Las tres perdieron a los padres de sus hijos en el caso Fybeca.

El Día de la Madre lo pasarán únicamente con sus hijos. Sus esposos no las acompañarán más.

Hace un año estaban en familia las tres Dolores (Vélez, Briones y Guerra). Con sus esposos y sus hijos pasaron juntos el Día de la Madre. Hoy, con mucha tristeza, solo viven con el recuerdo de sus cónyuges fallecidos, Carlos Andrade Almeida y Guime Córdova Encalada, y el posiblemente desaparecido Johnny Gómez Balda, respectivamente.

Estas tres mujeres que coincidentemente se llaman Dolores y a las que unió la adversidad, por el caso Fybeca, ahora son muy amigas y aseguran que saldrán adelante con sus vástagos. Dolores Vélez, la viuda del pastor evangélico Carlos Andrade, acoge en su regazo a la pequeña Carla Doménica, de siete meses, y mientras le da de lactar dice: “Mi primer año como madre y ya estoy sin el padre de mi hija. Es una pena difícil de soportar, pero Jehová Dios pondrá en mi corazón la calma”.

Vélez recuerda que Carlos Andrade quería un niño y cuando supo que nacería mujer, igual la aceptó y ella no dudó en bautizarla como Carla. “La felicidad de ser madre fue tan rápida y en pocos meses quedé viuda”, dice mientras llorosa lleva sus manos a su pecho y clama a Dios que le dé fuerzas. Dolores Briones aún conserva la tarjeta de felicitación por el Día de la Madre, que el año pasado le dio Guime Córdova, el mensajero de Fybeca que murió en el operativo del pasado 19 de noviembre.

Briones ha perdido mucho peso a causa del sufrimiento. Mientras rememora esos momentos, aferrada a su hijo Jimmy Xavier, de 2 años, llora y dice: “Hace un año estaban junto a mí, mi esposo y mi madre, Beatriz Soriano, los seres que más amaba; hoy ambos están muertos. Si por lo menos estuviera mi mamá, quien era mi apoyo y consuelo en los ratos difíciles. Ahora solo tendré que ir a su tumba para dejarle una flor y a rezarle una oración”.

Quiere ser grande
Una anécdota tiene Dolores Guerra. Hace un año, con su hijo, Johnny Antony Gómez, de 5 años, su cónyuge y la madre de este, Alejandra Balda, estuvieron juntos, y de regreso a casa, ya en la noche, al subir al carro perdió sus zapatos en la calle. Cuando regresaron a buscarlos ya no estaban. En medio del dolor, sonríe y dice: “Parece un chiste, pero eso pasó”.

Johnny Antony es el mayor de los hijos de las Dolores. Ayer le dijo a su madre, Dolores Guerra, que quisiera ser siempre niño para que ella lo bañe, le cambie de pañal y le dé besos. “Pero también quiero ser grande, para trabajar y darte lo que necesitas”.

Guerra lo miró y comentó: “Mi hijo ha madurado demasiado rápido, le han hecho tanto daño y temo que no tenga una niñez normal. Hubiera querido tener también una niña, era mi más grande deseo, pero mi esposo desapareció luego que ese ex policía se lo llevara con el rostro cubierto”.

Los tres niños acompañan a sus madres en todas las diligencias. Pero, Johnny, dice Guerra, es quien más camina. Los tres chicos están enfermos: Johnny y Carlita con problemas estomacales, y Jimmy Xavier con una afección viral.

Sucesos

Diseño

© Copyright 2009. Compañia Anónima EL UNIVERSO. Todos los derechos reservados.