Domingo 25 de abril del 2004 Letras y Notas

Eduardo Galeano

EFE | MONTEVIDEO

‘Escribo para rescatar la grandeza de las cosas chicas”

El último libro del autor uruguayo,  titulado Bocas del tiempo, se presentó simultáneamente el pasado viernes (Día del Libro), en España, México, Argentina y Uruguay.  Próximamente se publicarán ediciones en inglés, portugués, alemán,  italiano y turco.

El escritor uruguayo Eduardo Galeano está convencido de que la belleza se encuentra precisamente en aquello que la sociedad actual no valora: lo cotidiano y aparentemente insignificante, y por eso ha querido recuperarlo en su último libro, Bocas del tiempo. “Escribo para rescatar la grandeza de las cosas chicas y señalar la mezquindad de lo grandote”, dijo  sentado en el viejo café El Brasilero, de Montevideo.

Bocas del tiempo se presentó simultáneamente el pasado viernes, Día del Libro, en España, México, Argentina y Uruguay y están en curso traducciones al inglés, al portugués, al alemán, al italiano y al turco. El autor de Las venas abiertas de América Latina no precisa “musa” o “ángel” para encontrar la inspiración, ya que para escribir se nutre simplemente de la realidad, porque cree que “es en la vida cotidiana donde está escondida la grandeza del universo”.

“Para que alguien sea capaz de decir, tiene que ser capaz de escuchar, por eso tenemos dos orejas y una sola boca”, añade.  Como en la mayoría de sus anteriores libros, Bocas del tiempo está compuesto por relatos cortos, el género en el que Galeano se siente más cómodo porque justifica su necesidad “de decir más con menos”.

El escritor no niega que ese proceso “de desnudamiento de las palabras para despojarlas de ropas inútiles” le es “muy arduo”. De hecho, ha tardado siete años en completar el libro y ese periodo no se explica solamente por la mencionada dificultad del esfuerzo sintético, sino también por el proceso de selección de las historias.

Algunas las vivió y otras se las contaron, y él se dedicó a anotarlas en unos diminutos cuadernos de poco más de 5 centímetros de largo por 3 de ancho, que usa para no olvidarlas. “Se quedaron fuera más de cien, porque hay algunas muy buenas que al contarlas mueren”, afirma, y añade que muchas de las incluidas se le acercaron y le dijeron “contáme”.

Esta licencia mágica no responde al espíritu del libro. La gran mayoría de los 333 relatos están basados en hechos reales o son reflexiones personales del autor sobre temas cotidianos. Galeano denuncia la manipulación mediática, el éxodo, el poder de las corporaciones económicas, el horror de la guerra o de la represión militar; aunque también hay espacio para temas existenciales, como la infancia, la amistad, la dignidad, el amor y el dolor.

“El libro –dice el autor– es un río por donde fluyen diversos temas, una operación plástica y musical, es tejer con hilos de colores para conseguir la trama común y hay diferentes ritmos, melodías, que van a intentar ser cantadas por una sola voz, pero el sentido no es monocorde, porque la vida no es monocorde”.

En el libro conviven textos duros y desgarradores con emocionantes relatos de gran ternura, y en el trasfondo de todos, una permanente denuncia de la sociedad actual, que a su parecer coloca “al otro como amenaza”.  “Las reglas de juego te obligan a vivir de acuerdo con normas de rentabilidad; el otro se percibe como competidor, como enemigo, no como promesa y eso genera miedo, en el sentido profundo de que  el otro te puede quitar lo que tienes”, dice Galeano.

El escritor uruguayo cree que esta situación está mudando aún más el valor que se le da al tiempo y está provocando “alarmantemente” que se frenen los “impulsos del encuentro espontáneo con el otro”.  Algo a lo que él no pretende renunciar, y no solo lo convierte en relato sino que lo practica en su vida diaria, hasta en el lugar que elige para esta entrevista.  Apoyado en la pared de un café con 127 años de historia y escasos clientes al que acude con asiduidad, afirma: “Este café es el último mohicano de Montevideo, representa una época en la que había tiempo para perder el tiempo”.

DATOS BIOGRÁFICOS
*Eduardo Hughes Galeano nació en Montevideo, Uruguay, en 1940.  Su primer trabajo fue como dibujante para un diario,  a los catorce años.  Luego se desempeñó como   mensajero, peón en una fábrica,  cobrador, taquígrafo, cajero de banco, diagramador jefe de redacción del semanario Marcha y director del diario Época. En Buenos Aires fundó y dirigió la revista Crisis. Vivió exiliado en Argentina y España. Es autor de varios libros, traducidos a más de veinte lenguas.

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