Los emigrantes ilegales ecuatorianos han superado en cantidad a los balseros cubanos y haitianos, según revela un informe de la Embajada de EE.UU. El problema, explican sus autores, es que el Gobierno ecuatoriano no asigna recursos para combatir el coyotaje y que para EE.UU. no es una prioridad.
Los ecuatorianos se han convertido en protagonistas de la más numerosa emigración ilegal hacia Estados Unidos por vía marítima de la historia moderna, según un informe de la embajada de Estados Unidos.
Solo desde el año 2000, de 234.000 a 350.000 ecuatorianos se han embarcado con destino a Guatemala para intentar cruzar a EE.UU., según un estudio del capitán Terry S. Wichert, agregado naval, y el teniente comandante Michael Trevett, agregado guardacostas de la embajada en Quito.
Esta sorprendente cifra dobla a la mayor ola migratoria de balseros cubanos (en 1980 salieron 124.776 personas) y es diez veces más numerosa que la de emigrantes haitianos (25.177, entre 1993 y 1994).
Ha sido una emigración silenciosa, explican los autores, pues los medios internacionales le han dado poca o ninguna cobertura a esta crisis, mientras que para los medios locales se ha convertido en una noticia rutinaria.
La emigración ecuatoriana en masa empezó en 1999 (el año de la crisis bancaria), y es cada vez más fuerte. “Sabemos que entre 4 y 7 buques salen cada semana, con más o menos 130 a 150 personas en cada uno”, dijeron fuentes de la embajada.
De todos los barcos que salen, solo el 5% es detenido, casi siempre por guardacostas norteamericanos que patrullan el litoral centroamericano para combatir el tráfico de drogas.
En el 2002, los ecuatorianos “se ganaron la distinción de ser la nacionalidad encontrada con más frecuencia durante interdicciones (detenciones a barcos) realizadas por fuerzas de EE.UU.”, dice el informe. Lo más grave es que estos encuentros se dan por casualidad, pues el gobierno norteamericano nunca ha ordenado operativos especiales contra la emigración ilegal de ecuatorianos.
Fama internacional
En los viejos barcos pesqueros que zarpan de decenas de playas es común que viajen también peruanos, albaneses, iraquíes, chinos, coreanos y hasta irlandeses. La ruta de emigración ilegal desde Ecuador “es tan exitosa que, francamente, ya tiene una reputación internacional. Alrededor del mundo se dice que si quieres llegar a EE.UU., debes ir a Ecuador y súbete a un barco”, según la embajada.
Lo que permite esto, dice el informe, es que “no hay presencia de la Marina ecuatoriana, esa es la clave, (los coyotes) saben que pueden salir sin molestias”, expresan los expertos estadounidenses. La Marina de Ecuador no tiene recursos para combatir el coyotaje, dice el informe.
Homero Arellano, director de la Marina Mercante y del Litoral (Digmer), entidad que controla el cuerpo de guardacostas, dijo que este “es un problema de Estado”. “Realmente no nos damos abasto. Hay carencia de equipos, nos falta personal, necesitamos medios electrónicos de detección satelital, radares, desafortunadamente los presupuestos no son suficientes”, aseguró Arellano.
Durante el mes de abril, solo siete lanchas guardacostas patrullaron los 1.050 kilómetros de playa, y no solamente para controlar barcos de inmigrantes sino también piratería, pesca ilegal, casos de búsqueda y rescate y más. Las otras 18 embarcaciones que posee la Marina están en reparación, según el Departamento de Operaciones de la Digmer.
“El control es insuficiente para un litoral de esta naturaleza, necesitamos al menos el doble de embarcaciones y recursos”, dijo Arellano. Los coyotes pueden embarcar a más de 100 personas desde una playa en solo una hora y partir, dijo el comandante Jorge Vega, del Cuerpo de Guardacostas.
Por eso es indispensable tener personal de inteligencia naval desplegado a lo largo de la costa para que informe sobre actividades sospechosas, pero “desgraciadamente las capitanías no disponen del equipamiento ni el personal necesario”, explicó. Lo mejor que podría pasar es que el Gobierno ecuatoriano reconozca que este es un problema internacional y asigne recursos suficientes para combatirlo, según el reporte.
Intereses
El interés de los Estados Unidos en frenar esta masa de emigrantes es “bloquear la ruta que terroristas podrían usar. También hay razones humanitarias, pero mentiría si no dijera que el motivo principal es el peligro que representa”, dijo un experto de la embajada. Otra razón es el potencial beneficio que la migración ilegal tendría para las guerrillas de Colombia.
La embajada de EE.UU. afirma que algunas embarcaciones que salieron con indocumentados también transportaron drogas, “y el dinero de esas drogas llega a los terroristas colombianos. Otros barcos regresan de Centroamérica cargados de armas y municiones (para las guerrillas)”. El coyotaje está a cargo de una coordinada red de organizaciones criminales ecuatorianas e internacionales que explotan y engañan a los migrantes, dijo Arellano.
Las presas de los coyotes son personas pobres, poco preparadas, a las que posiblemente les negaron un visado por falta de crédito y arriesgan sus vidas al viajar hacinados en bodegas de barcos pesqueros, varios han quedado a la deriva y muchos ecuatorianos han muerto, dicen fuentes de la embajada.
Para cobrar los 9.000 dólares que deben pagar los emigrantes ya en Estados Unidos, los coyotes los encierran en casas con puertas encadenadas, ventanas clavadas, sin focos, y con guardias armados que los vigilan hasta que sus familias paguen “el rescate” en persona o mediante giros desde Ecuador, reportó esta semana el cable internacional.
Decisiones
El informe de Wichert y Trevett, publicado en la revista naval Proceedings, cuestiona la falta de acciones e inversión de Estados Unidos frente a la emigración ilegal de ecuatorianos, y la débil respuesta de su Marina. Se han subestimado tanto la magnitud como los efectos de esta situación: aunque es importante, no parece urgente, indican.
“Los problemas en Sudamérica son más que simplemente las drogas”, escriben, y solicitan a su gobierno que le dé al Ecuador prioridad en programas de adquisiciones militares, apoyo económico para la Marina y entrenamiento para el personal.
Estados Unidos ha intentado desde hace dos años firmar un acuerdo que le permita hacer interdicciones en aguas ecuatorianas. “Este es realmente un problema ecuatoriano, está bajo su soberanía y jurisdicción, tuvimos que hacernos cargo, hasta cierto punto, porque no se está haciendo nada al respecto”, dijeron fuentes de la embajada.