Domingo 18 de abril del 2004 Letras y Notas

Mario Benedetti

EFE | MONTEVIDEO

Al escritor le preocupa más el mundo que su muerte

A sus 84 años, el autor se queja de los achaques de su salud, pero se siente igualmente preocupado por el rumbo que está tomando “la globalización auspiciada por Estados Unidos”, dice.

El escritor uruguayo Mario Benedetti observa a la humanidad con convencido pesimismo e insta a un cambio radical para evitar lo que considera una muerte anunciada. “Si no hay un cambio de rumbo, asistiremos al suicidio de la humanidad”, aseguró en una entrevista el consagrado escritor. 

Eterno derrotista (“el pesimista es un optimista bien informado”, dice), Benedetti, de 84 años, se queja de los achaques de su salud, pero se siente igualmente preocupado por el rumbo que está tomando “la globalización auspiciada por Estados Unidos”, por lo que teme más al “destino de la humanidad” que a su propia muerte.

Son precisamente esos achaques de salud los que le impiden desde hace tiempo conceder entrevistas periodísticas en persona, y solo accede a hacer declaraciones por teléfono. Benedetti traslada su pesimismo a sus textos, cada vez más incisivos y existenciales, porque “la política está en la existencia” y porque es la forma de participación social en la que se siente más cómodo.

“No tengo la menor vocación política”, aseguró, tras explicar que cuando hizo campaña en 1971 por el izquierdista Frente Amplio, como miembro del Movimiento de Independientes 26 de marzo –del que fue cofundador– “sufría mucho” por tener que defender algunas posturas “que en realidad no creía”.

“Me torturó mucho, no quise ser más dirigente político”, recuerda. Sin embargo, Benedetti fue y sigue siendo un referente intelectual para la izquierda de su país y así lo demostró el pasado 22 de marzo al recibir el título de Doctor Honoris Causa por la Universidad de la República. 

“El escritor convirtió el acto de concesión de su cuarto título como Doctor Honoris Causa en un homenaje a los torturados y desaparecidos durante la dictadura militar uruguaya (1973-1985) y criticó ácidamente al presidente de Estados Unidos, George W. Bush.

Precisamente señala a la sociedad estadounidense como el “único poder” que puede mudar la situación actual, demostrando masivamente a sus dirigentes que no apoyan sus políticas. Algo que, a su juicio, los ciudadanos ya están haciendo al no ejercer su derecho al voto. “La abstención es el gran partido, tienen más votos que los otros dos (republicanos y demócratas) juntos”, dice Benedetti.

Abstenerse es precisamente lo que no hace este octogenario, que fue taquígrafo, cajero, vendedor, contable, funcionario público, periodista y traductor, todo ello antes de dedicarse a escribir novelas, cuentos, poesía, teatro, ensayos, crítica literaria, crónicas humorísticas, guiones cinematográficos y hasta letras de canciones.

Traducido a 25 idiomas y con más de 80 libros publicados, Benedetti sigue llamando al lector “su prójimo” porque lo considera “su hermano en lo social”, aunque admite que “no es una obligación” que el artista tenga un compromiso social.  Y sigue defendiendo sin fisuras al régimen de Fidel Castro, a pesar de que esta posición le haya reportado críticas y le haya alejado de colegas como el portugués José Saramago.

“Yo condeno la pena de muerte, y así se lo he dicho a Fidel, pero los casos en Cuba han sido tres o cuatro, frente a los 240 que firmó Bush siendo gobernador (del estado de Texas)”, sostiene.  Su indignación la traslada a la poesía, que es el género por el que siente “mayor emoción” y el que ayudó a renovar aportando una claridad y simplicidad que no abundaba en la producción de los poetas uruguayos de la época.

“Leía los poetas del Río de la Plata –recuerda– y me parecían esotéricos y me dije: Yo jamás voy a escribir así. Entonces, estando en Buenos Aires, encontré a Baldomero Fernández Moreno, lo leí de un tirón y dije: Tengo que escribir como este tipo, bien accesible”.  Esta claridad es la que le hizo ganar adeptos mundialmente y la que le permite que muchos de sus lectores sean jóvenes que podrían ser sus nietos.

En el acto de concesión del Doctorado Honoris Causa era notable la presencia de veinteañeros. Y en cualquiera de sus recitales públicos la presencia de chicos y chicas es un hecho normal.  Benedetti es consciente, y se siente feliz por ello: “Una vez en Chile, en un recital, me di cuenta de que la mitad de la platea, todos jóvenes, estaba coreando mis poemas. Yo no sé de memoria ninguno de mis poemas, y aquello me emocionó”.

SOBRE EL AUTOR
*Entre las obras
más famosas de  Mario Benedetti, están La tregua (1960), traducida a 19 idiomas y llevada al cine y al teatro, y Gracias por el fuego (1965).

*   El autor figuró entre los cien mejores novelistas del siglo XX en una encuesta que publicó en el año  2002 el diario español El Mundo.

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