La práctica de esta actividad en el país se inició el 21 de julio de 1999 en una escuela japonesa en Quito.
¡Mokusooo! (cerrar los ojos y meditar) es la primera palabra en japonés que retumba dentro de las instalaciones de la Unidad Educativa Mariscal Sucre, sitio de entrenamiento del sensei Jorge Polo Abad, quien comienza su ritual, con aquel grito, vestido como un guerrero samurái. Junto a él, siete alumnos le profesan respeto dentro del shomen (lugar sagrado), para practicar el kendo (ver el arte).
Se siente una tranquilidad luego del protocolo de los saludos entre el sensei y los kenshis (alumnos).
Ellos reflejan respeto y amor al prójimo. Filosofía y tradición que fue enseñada por el sensei japonés, sexto dan, Keiji Kosakai, fundador de la Asociación Ecuatoriano-Japonesa de Kendo en julio del 2000.
Vestidos con calentadores, para los que recién se inician en el kendo o con uniformes color azul (keikogui y hakama), para aquellos que poseen un rango de respeto de antigüedad, se inician los entrenamientos con una exigencia física, golpes básicos y técnicas que constan con el contacto de la espada de bambú en la cabeza, muñeca, torso y una estocada en la garganta; claro está, que en esta parte última de combate se utiliza la armadura o bogu.
El ritual del combate se lo practica de una manera deportiva, “pero que conserva mucho la filosofía del espíritu guerrero del samurái”, así lo explica el sensei, primer dan (un rango conocido en esta disciplina), Polo Abad.
Los expresivos gritos y los constantes golpes con el shinai (espada de bambú) en los lugares protegidos con la armadura, hace pensar que es un arte marcial que pocos desean practicarlo por el continuo contacto. “El kendo es una vivencia actual del esgrima japonés, en la cual hay mínimas probabilidades de lesiones y puede ser practicado por niños desde los 8 años hasta personas de más de 90 años, en ambientes amplios, cerrados y abiertos”, dice Polo.
Uno de los secretos acerca de este arte, es que la técnica está en los pies y las manos, en la que se necesita de mucha velocidad y precisión al momento de realizar un ataque efectivo, así lo define Polo. Además, el kendo mejora la capacidad cardiovascular.
Los logros de este deporte tienen poca difusión en el país, a pesar que en julio del 2003 cuatro kendistas ecuatorianos quedaron terceros, en la categoría países, del XI Sudamericano de Kendo, desarrollado en Sao Paulo (Brasil).
En la actualidad el kendo se ha convertido en un arte-deporte (así lo califican sus alumnos) sin valor como combate verdadero, donde lo que se busca es formar a sus practicantes a través de un entrenamiento correcto y rígido, tanto físico como espiritual.
Movimientos
Existen dos métodos básicos:
ACCIÓN INDIVIDUAL.- Se hace sin armadura y en solitario. Lo primero que una persona debe entrenar son las bases del kendo, y por medio de las acciones individuales llegará a tener una buena forma y equilibrio, para más adelante practicar el combate o las técnicas en pareja con otro compañero. Este tipo de ejercicios pueden ser realizados incluso cuando se tiene un nivel muy alto.
ACCIÓN RELATIVA.- Una vez que el practicante ya ha entendido el entrenamiento de las bases, en solitario, comienza a ejercitarse con un compañero. Hay tres formas de hacerlo: - Entre estudiantes.
- Golpeando objetos reales, para habituarse al contacto en sus manos y brazos.
- Con el profesor.
Sitios de entrenamiento:
En Guayaquil, Unidad Educativa Mariscal Sucre.
En Quito, Escuela Japonesa de Kendo.
Página web: www.kendoecuador.netfirms.com
Teléfono:099258354