Un "boom" crediticio representa "riesgos significativos" para las economías de mercados emergentes ante la rápida expansión de los préstamos en varios de estos países en los últimos tiempos, alertó el Fondo Monetario Internacional.
En su informe semestral "Perspectivas económicas mundiales", cuya sección analítica se publicó este miércoles, el FMI se basa en los casos de 28 países, entre ellos once de América Latina, para dedicar un capítulo a los efectos de las burbujas crediticias en las economías en desarrollo.
En sus conclusiones, el Fondo alerta de que este tipo de burbujas representan un "riesgo significativo" para los países emergentes porque se ven seguidas, típicamente, por drásticas contracciones económicas y crisis financieras.
En esos casos, el Producto Interior Bruto (PIB) de los países afectados cae un 5% con respecto a lo previsto, debido a las serias disminuciones en el consumo y, especialmente, en las inversiones.
"En torno a las tres cuartas partes de las burbujas crediticias se asocian con una crisis bancaria, y siete de cada ocho con una crisis monetaria", explica el FMI.
Un crecimiento excesivo del crédito no se identifica con facilidad, reconoce el informe, que insta a los responsables a tomar decisiones "difíciles" y a permanecer alerta a las señales de riesgo.
Entre estas señales, el Fondo enumera los déficit por cuenta corriente e incrementos en la producción y el precio relativo de los bienes no transables, aunque no en la inflación.
Típicamente, según el director de investigación del Fondo, Raghuram Rajan, las burbujas crediticias se asocian con una fuerte apreciación de la moneda nacional y un crecimiento desproporcionado del sector de los bienes no exportables.
Además, los bancos tienden a aumentar la cuota de sus activos destinados al crédito privado, explica el informe.
Si las señales apuntan a la existencia de una burbuja, la institución multilateral de crédito recomienda, entre otras medidas, mejorar la supervisión del sistema bancario, de sus concesiones de préstamos y de las condiciones en las que se presta el dinero.
"Dado que la inflación no suele ser un indicio de riesgo en estos casos, la política monetaria es menos efectiva como medida correctora, por lo que la estrecha supervisión (de los sectores mencionados) puede ser clave", según Rajan.
También aconseja aumentar el escrutinio de los préstamos a las empresas, la contabilidad de las firmas y la evaluación de si satisfacen las exigencias necesarias sobre la fiabilidad de sus datos.
Igualmente, recomienda en algunos casos restringir el aumento de los préstamos mediante un endurecimiento de la política monetaria, dado que en un caso típico una burbuja crediticia se ve acompañada de un aumento insostenible de la demanda interna, que a continuación deriva en una drástica caída del consumo dentro del país.
En cualquier caso, el Fondo insiste en que para evitar el riesgo de futuras burbujas, los países de economías emergentes deben fortalecer las instituciones, en concreto el marco de la política macroeconómica y la regulación del sector financiero, así como fomentar la transparencia del sector empresarial y la compilación de estadísticas.
"Este tipo de iniciativas no sólo servirían como medidas preventivas contra las burbujas crediticias, sino que también fomentarían el desarrollo financiero y, consiguientemente, el crecimiento económico", insiste el FMI.
Entre los países analizados por el Fondo se encuentran Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, México, Panamá, Perú, Uruguay y Venezuela.