Apenas 75 de los 2.500 metros del cuadro más largo del mundo se vendieron la noche del viernes en la subasta que se realizó en los bajos de la Municipalidad de Salinas, con la coordinación de la fundación El Camino a la Felicidad.
Ruddy Rodríguez, quien llegó para dirigir la subasta, comenzó el evento a las 22h00. Hubo poco público y la mayoría eran los pintores que participaron en la elaboración del cuadro, que contiene 21 preceptos que conducen al camino de la felicidad.
El primer trozo de tela que se subastó fue la figura de unos delfines pintada en acrílico, que no logró venderse, pues el primero en alzar la mano fue un joven de 16 años, que ofreció 600 dólares. Sin embargo, la venta se anuló cuando el actor Richard Barker, quien también acompañó en la animación, se dio cuenta de que el ofertante era menor de edad.
La oferta continuó y Yankel Herrera fue el primer comprador de un tapete de 25 metros, que lo adquirió por 100 dólares. El segundo paisaje se lo llevó, por 70 dólares, José Luis Delgado. A partir de allí no hubo más compradores.
Rodríguez adquirió uno a 100 dólares, el que dijo se lo llevará a Venezuela para colocarlo en su casa. La poca motivación del escaso público que asistió al acto, obligó a los organizadores a suspender la subasta. Herrera ofreció promocionar las telas entre las empresas, con la finalidad de que se vendan.
Audrey Cabrera, presidenta de la fundación El Camino a la Felicidad en Venezuela, indicó que el dinero recaudado con la venta del cuadro se dividirá en dos partes iguales. Una se entregará a una entidad de niños discapacitados, y la otra se utilizará para la impresión de los libros que contienen los preceptos, que luego se los repartirá en el país.