Todos sabemos quién fue Ripley, incluso los diarios tienen un espacio que se titula Aunque usted no lo crea , donde se relatan hechos increíbles que suceden todos los días, por ende el título de este artículo. Es de Ripley que:
- A unos cuantos “sabios” se les ocurra omitir a Dios en el texto de nuestra, tantas veces reformada Constitución.
- En las escuelas y colegios ya no se enseñe Moral y Cívica ni Urbanidad. No respetamos nada, ni a nadie.
- Adoptemos culturas y costumbres que no tienen nada que ver con la nuestra, y nos olvidemos lo que nos enseñaron nuestros ancestros. Está bien globalizarse, pero sin perder nuestra identidad.
- Llamen profesional a individuos que jamás tomaron un curso para conducir e ignoran lo que es sentarse detrás del volante de un vehículo. Se entregan licencias “profesionales” a estos personajes que transportan ciudadanos, sin respetar leyes ni normas de cortesía.
- Instituciones que deben supervisar el buen funcionamiento de sus subordinadas, encubren sus pésimas actuaciones fomentando más la corrupción.
- Se formen más organismos para hacer el trabajo de los ya existentes e incremente la burocracia, ahogándonos en innumerables impuestos.
- Paguemos un Impuesto a Consumos Especiales por el uso del teléfono. ¿Qué de “especial” tiene un teléfono, sobre todo con un costo elevado y una compañía administradora tan ineficiente?
-Tengamos servicios básicos tan caros y una canasta familiar tan elevada que no está al alcance de quienes la necesitan.
- No se califique a los candidatos a las distintas dependencias públicas y terminemos con ciertos funcionarios mediocres.
- Siendo tan pequeños, sigamos tan separados.
Alicia Fuentes Morla
Guayaquil