Mi nombre es Mercedes Panta, soy graduada de Administración y Comercio, ciudadana ecuatoriana residente en Italia.
Yo llegue a este país, a la ciudad de Génova en el 95 cuando tenía 21 años. En Ecuador trabajaba en una librería.
Ganaba poco, vivía con mi familia, no me hacía falta nada, pero como todos queremos mejorar.
Me acuerdo el día que partí de mi país con una ilusión grande de luchar para mejorar y ayudar a mi familia.
Cuando llegué a esta ciudad me parecía triste y el corazón se me hacía chiquito.Llegué a casa de personas peruanas que no conocía pero a donde me llevó la persona que me trajo, una amiga. Tenía que pagar 100 dólares al mes, pero después de tres meses la plata se acabó y yo no encontraba trabajo. Hasta que me botaron de la casa a las 12 de la noche porque no tenía para pagar y la persona que me trajo no me ayudó para nada.
Sufrí, como yo pienso que todas las personas que salimos de nuestro país sufre, me sentía morir, mi familia no sabía nada porque yo decía: "¿para qué hacerla sufrir, para qué?". Una vez llamé a mi hermano y me desahogué con él, me queria regresar pero él me dio fuerza y me dijo: "no regreses como perdedora", y eso me dio ánimo.
En este país Italia he pasado hambre, tres días sin comer porque no teníia; mis mismos paisanos me daban la espalda haste que encontré una señora peruana muy buena y me enseñó donde las iglesias ayudaban, así que comencé a frecuentar las iglesias que me daban comida. Ahí me di cuenta que aquí no se muere de hambre ni frío. Me ayudaron a través de una señora a conseguir una familia para vivir pero tambien pagando. Bueno, caminando un día decepcionada y triste porque la amiga que me trajo, si se puede llamar así, espero que Dios la haya perdonado, murió en ese mismo año, llegué hasta una iglesia en que se reunían algunos inmigrantes con una monjita.
Entré y estaba vacío, me senté en los últimos puestos y me puse a llorar, la monjita me vio y sin conocerme me escuchó, yo le conté lo que me pasaba y rápido me dio una cita para un trabajo. Fui y me aceptaron en esa casa para cuidar a una anciana muy buena.
Trabajé 4 meses y en el mismo año, en el mes de septiembre, llegó mi mamá el 24/09/, que es mi cumpleaños. Se vino porque decía que estaba sola, acá me fui a trabajar en otro trabajo y a mi mamá la dejé donde la viejita que yo cuidaba.
Gracias a Dios salió la ley para meternos en regla, así mi mamá y yo fuímos regularizadas. Mi mamá todavía trabaja en el mismo lugar, ya son 9 años.
Bueno, les he contado lo más triste de mi vida. En pocos meses comencé a estudiar y a conocer tantas leyes para los inmigrantes. Me comenzó a interesar conocer sobre nuestros derechos y así comencé a hacer voluntariado en una oficina que se encargaba de servicios para inmigrantes pero continuaba mi trabajo como doméstica y en asistencia para ancianos, hasta un día en que fui a una reunión de un sindicato italiano. Me interesó y pedí si podía hacer voluntariado, la repuesta fue positiva.
Pasaron algunos meses cuando me pidieron hacerme el contrato para trabajar en las oficinas de inmigración del sindicato. Así se cumplió el proposito cuando yo llegué que era que un dia trabajaría en una oficina aquí en Italia y lo logré.
Pero como todo cuento termina, la misma oficina terminó explotándome porque veían que el tabajo me gustaba y me quedaba hasta tarde si mis inmigrantes venían tarde a la oficina, yo los atendía porque yo sé lo que quiere decir inmigrante.
Por ese motivo ahorita estoy reclamando mis derechos como yo les hice aprender a todos los inmigrantes, en tres años que hacían consultas conmigo, a reclamar sus derechos, así yo debo reclamar los míos y por ese motivo no puedo decir el nombre del sindicato.
Ahorita mi puesto está junto con otras personas, yo soy representante de la comunidad ecuatoriana en Génova, presidenta de un Círculo Cultural y Deportivo del Ecuador en esta ciudad y responsable de unas oficinas que hemos abierto con otras personas, la que se ocupa de consultas para inmigrantes y documentaciones especiales para los ecuatorianos en Génova.
Estoy contenta de lo que he logrado hacer porque he ayudado a tantas personas que como yo han sufrido, por eso puedo entenderlos.
He luchado junto con la asociación ecuatoriana en Génova a abrir de nuevo el consulado ecuatoriano en Génova, gracias a Dios y al apoyo de otros personas lo hemos logrado. Soy estimada de mi gente y de las autoridades italianas en esta ciudad.
Por eso empujo a todos los ecuatorianos, porque en la vida nada es imposible, si luchas con el corazón lo lograrás pero la lucha es grande y larga porque todavía sufrimos tantas injusticias, frustraciones y vemos tantas familias destruirse para lograr el mejoramiento de la misma pero terminamos destruyendo a nuestras familias.
Ahorita vive toda mi familia aquí, gracias a Dios estamos bien, todos trabajamos en buenos trabajos.
A SEGUIR ADELANTE QUE EL CAMINO DE RECORRER ES LARGO
BESOS DESDE ITALIA, MI PAÍS ADOPTIVO
Mercedes Panta
mailto:mercedespanta@hotmail.com
Génova, 2 de abril de 2004