Viernes 26 de marzo del 2004 Migración

Guatemala deportó a otros 76 ecuatorianos

redactora | Tristana Santos

Noventa y nueve fueron repatriados el martes pasado y 76 el miércoles, desde Guatemala en vuelos chárter.

“La última noche nos preparamos para morir. El oleaje era tan fuerte que el barco se empezó a virar, no había quién nos salve. Ya cada cual se acomodó por su lado, para morir”, dijo Roberto Ortega, agarrado de la reja de la Policía de Migración del Guayas la madrugada de ayer, como si aún necesitara asirse de algo para no caer al mar.

Ortega, cuencano de 25 años, es uno de los 175 ecuatorianos (99 llegaron el miércoles y el resto ayer) que sobrevivieron cinco días, sin agua ni alimentos, en un barco a la deriva, cuando fueron abandonados por  coyotes que prometieron llevarlos a Guatemala.

Los ocupantes de la embarcación María Julia fueron rescatados el pasado 14 de marzo, ya que el piloto de una avioneta de EE.UU. los vio pidiendo auxilio, a unas 200 millas de la costa guatemalteca.

Los emigrantes, más de la mitad mujeres y algunos menores de edad, fueron deportados por las autoridades de Migración de Guatemala y retornaron a Guayaquil por avión en dos grupos, las madrugadas del miércoles 24 y jueves 25 de marzo pasado.

El barco zarpó, supuestamente de una playa que podría ser Posorja (Guayas), la noche del 4 de marzo.

Viajaban encerrados en dos bodegas, “acuclillados porque no había espacio”, contó Hugo Simancas, 23, de Santo Domingo.

Explicó que en el barco “no hay baños. La gente va vomitando, con mareo, porque nos metieron junto al motor y respiramos el humo del diésel”.

A los siete días de travesía el motor se dañó y vieron “caer candela” de la máquina. Los tripulantes (unos 7) anunciaron que irían a comprar un repuesto y volverían en menos de un día. “No se preocupen”, les dijeron, “aunque sea venimos con lanchas y los llevamos”. Al anochecer del día siguiente era claro que habían sido abandonados.

Intentaron usar la radio, pero nadie respondió. El hedor emanado por el hacinamiento se mezcló con el del diésel. El tanque de combustible se reventó empapando a los viajeros que rezaron por no morir quemados en medio del mar.

Unas 20 personas se repartieron el arroz que sobraba y otros pocos comieron limones. Roberto Ortega dice que pensó en sus tres hijos de 6, 5 y 1 año, y que quería volverlos a ver. Eso le dio fuerzas para sacar el agua que entraba a la nave por el oleaje, con baldes, día y noche.

“Cuando una ola casi nos hunde, las mujeres lloraban, muchos se desmayaron. Lo peor era la sed”, contó Wilson, guayaquileño de 18 años, con los ojos arrasados.

La mañana del quinto día a la deriva, los alertó el sonido de una avioneta. Corrieron a cubierta y agitaron ropa para llamar la atención.

En cuestión de horas llegó un barco estadounidense con agua y alimentos, y contactó a la guardia costera de Guatemala. “Los gringos cuidaron que no nos pasara nada. Nos salvaron la vida”, dijo Ortega.

Más de 400 ecuatorianos han sido repatriados por avión desde Guatemala, en lo que va del año, informó ayer la Policía de Migración del Guayas.

349 ECUATORIANOS
Fueron deportados (detenidos sin papeles en el extranjero), según Migración del Guayas, en 2004.

123 COMPATRIOTAS
Han sido excluidos (devueltos al llegar a cualquier aeropuerto extranjero) en este año.

130 EXTRANJEROS
Fueron deportados y excluidos desde Ecuador.

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