Domingo 07 de marzo del 2004 Escribe lo que quieras

Un amigo de verdad

Acaso es aquella persona que se ríe contigo, o será aquel que escucha cada uno de tus problemas con atención, tal vez quien te brinda ayuda en el momento preciso, aquel que te presta dinero, el que te guarda un secreto y pasa casi todo su tiempo junto a ti.

Ese ser con quien has disfrutado muchas fiestas y paseos, quien te da un consejo, aquel que te presta la tarea del colegio o confía en ti en los momentos más felices y tristes de su vida. Con todas estas virtudes entonces, ¿cuándo se podría decir que una persona es tu amigo?

Hay quienes se llaman amigos, sin embargo, sacan provecho de tu amistad y en el momento en que más los necesitas te dan la espalda, pero hay otros que de amigos se convierten en un hermano verdadero o en el amor de tu vida. Recuerden estas palabras: los amigos no se los busca, ellos se dan a ver cuando los necesitas.

Ángela Solano
14 años, estudiante del colegio República del Ecuador


El misterio del amor
El amor es un misterio que muy pocos logran cultivar, para el que hay miles de oportunidades pero solo en una ocasión llega de verdad. Y es que de probar mil flores no resulta buen néctar, porque solo lo bello y lo puro se encuentran en quien sabe plasmar más que su figura, su forma de actuar y sabe ir más allá. Solo aquel aroma te hace despertar a un amor sin igual, pues toda soledad no acaba con tener a alguien al lado y nada más, sino que se enriquece en la armonía y la unidad.

Esa fidelidad silenciosa que unos cuantos logran encontrar, pero que muchos no se cansan en buscar a pesar de que en más de una ocasión se hayan de equivocar. Y solo se sabe que sucedió cuando surge aquello que adorna el umbral del alma, la que palpita en medio de las sombras y la claridad, este sentimiento tan real que no se puede dejar escapar, ni pasar porque es un don sobrenatural.

Marcos Véliz
24 años. Estudiante de Economía de la Universidad de Guayaquil


¿Somos iguales o diferentes?

Los jóvenes somos iguales a las personas adultas, con la única diferencia de que vivimos en épocas distintas. Así como los tiempos cambian los gustos también y a las generaciones anteriores –a las que pertenecen nuestros padres– les gustaba hacer otras cosas en sus momentos libres. A los jóvenes de ahora, el contar con adelantos de la tecnología y otros  medios de comunicación los convierte en personas más cómodas, porque tienen todo a la mano sin necesidad de mucho esfuerzo.

La juventud tiende a estallar en emociones y se deja llevar más por los impulsos que por la razón, mientras que la gente de otras épocas trataba de buscar soluciones a la vida sin alterarse tanto y buscaba las alternativas correctas. A pesar de estas diferencias, jóvenes y adultos somos seres complementarios, es decir que tenemos similitudes al igual que diferencias pero formamos parte de un solo entorno en el que debemos vivir, además de preservarlo.

Elena Ponce
19 años, estudiante de Ingeniería Civil de la Universidad de Manta

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