Según la Encuesta de Ingresos y Gastos de los Hogares Urbanos (Enighu), Guayaquil concentra al mayor número de personas sin empleo.
Es 15 de enero del 2004. Junto a la carretera principal de Biche, un pueblo ubicado a una hora de Esmeraldas, en la mesa de la esquina de uno de los comedores, los pocos comensales juegan a las cartas y beben cerveza.
Con la imagen duplicada, el televisor, sin más opciones para ver, transmite ya casi desde hace una hora el informe del presidente Lucio Gutiérrez.
“El índice de pobreza comenzó a bajar y la tasa de desempleo descendió al 9,3%, con tendencia a la baja...”, dice el Mandatario. Entrada la noche del jueves, esas palabras no provocan reacción alguna. Hasta octubre del 2003 hubo 352.206 personas sin empleo, según una encuesta oficial.
El discurso se interrumpe y un zumbido en el televisor da la impresión de que una interferencia termina con la señal.
Los tres hombres que juegan cartas en el lugar miran el televisor y se ríen. La transmisión sigue, el ruido que escuchan es el aplauso del Gabinete y de los partidarios del Gobierno. Vuelven a las cartas y piden otra cerveza.
En este comedor, improvisado en la vereda, el arroz con camarón cuesta 5 dólares y el encocado de pescado, 2.
¿Cómo andan las ventas? Mal, dice el dueño. “Aún no es temporada de playa y hasta los del SRI (Servicio de Rentas Internas), andan clausurando los locales”.
Los comensales no son clientes. Son vecinos que también tienen negocios en el lugar. Aunque no lo saben, fueron parte de los logros anunciados por el Presidente: las cifras oficiales los ubican dentro del 90,7% de ecuatorianos ocupados.
Según la definición del Instituto Ecuatoriano de Estadística y Censos (INEC) ellos integran la Población Económicamente Activa (PEA) con trabajo. Es decir, “todas las personas de 5 años y más que trabajaron al menos una hora en la semana de referencia, o aunque no trabajaron, tuvieron una ocupación”, indica la institución estatal.
El 49,5% de los ocupados corresponde a quienes tienen un empleo formal, con todas las garantías de ley, y el 50,5% a los subocupados, que pese a tener una actividad productiva, labora menos de 40 horas semanales. Este grupo tiene un ingreso menor al establecido (143,62 dólares) y no cuenta con seguridad social.