Estados Unidos ha comenzado a suprimir la visa a los corruptos, a decomisarles los bienes y cuentas bancarias mal habidas para devolverlas a sus países de origen en Latinoamérica, afirmó ayer Otto Reich, enviado especial para la región del presidente George Bush.
Washington "le ha declarado una guerra a la corrupción, similar a la que se libra contra el terrorismo", dijo Reich, enviado especial de la Casa Blanca para asuntos del Hemisferio Occidental.
Según el funcionario, que sirvió como oficial del Ejército de Estados Unidos en la antigua zona del Canal de Panamá entre 1967 y 1969, la administración Bush "ha eliminado cientos de visas (en Latinoamérica) y se están confiscando bienes".
"Estados Unidos ha incrementado su guerra contra la corrupción y el terrorismo y las dos guerras las vamos a ganar", sostuvo Reich en una conferencia que dictó ante líderes empresariales de Panamá, sobre la política de la administración Bush hacia América Latina y Panamá.
El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, aprobó el 12 de enero un decreto que suspende la entrada al país de funcionarios públicos inmigrantes o no inmigrantes acusados de corrupción, en el marco de la Cumbre de Monterrey donde el tema fue incorporado a los debates a petición de Washington.
La decisión del Gobierno del presidente Bush es que "el que recibe (dinero) o participa en corrupción será excluido de ingresar a Estados Unidos, al igual que sus esposas e hijos, y cualquier bien de la corrupción que se encuentre en Estados Unidos será incautado y devuelto al país de origen". aseguró.
Reich, que inició el pasado fin de semana una visita a Panamá que finalizará el sábado, se reunió en una audiencia privada por la presidenta Mireya Moscoso, para hablar de asuntos bilaterales y libre comercio, y se entrevistó también con los cuatro candidatos presidenciales para las elecciones del próximo 2 de mayo.
Como ejemplo, indicó que en Miami, Florida, se decomisó el año pasado un apartamento valorado en dos millones de dólares y varias cuentas bancarias de un ex funcionario de Centroamérica, cuyo nombre no reveló alegando impedimentos legales.
Ante varias preguntas de los empresarios, Reich se preguntó "¿Quién le da a Estados Unidos el derecho a ser la policía moral del mundo?. Simplemente lo que estamos diciendo es que no queremos que entren ladrones a nuestro país", se contestó.