Miércoles 21 de enero del 2004 Economía

Juana Peñafiel cree que no es justo el aumento

QUITO | Marcelo Pazos Redactor

Juana Peñafiel Mata dedica todo su tiempo a cuidar a sus dos pequeños hijos, Johnny y Joao Zabala, mientras su esposo trabaja como guía penitenciario para mantener a toda la familia. En su casa, ubicada en el barrio Monjas Alto, al sureste de la ciudad, tres focos están prendidos de seis o ocho de la noche. Además de la refrigeradora, comenta, y de la televisión que es el aparato que más tiempo está encendido porque distrae a sus hijos.]

La madre de familia también utiliza con frecuencia la licuadora y la plancha. La radio, dice, en pocas ocasiones.

Y para cocinar, doña Juana usa una cocineta a gas. El tanque de 15 kilos, que envasa gas y por el que ahora paga dos dólares, le dura todo un mes.

Juana Peñafiel y otra familia con la que comparte el medidor consumen más de 150 kilovatios hora al mes, el techo de consumo que deberá tener una familia para no pagar ningún monto adicional (como aporte al subsidio al gas) a través de su planilla de servicio eléctrico, según la propuesta del Ministerio de Economía.

Doña Juana y sus vecinos pagan más de 17 dólares al mes por consumo de energía. Los 8,5 dólares que le corresponden son ya una cifra que pesa en su economía familiar.

“No podría pagar más”, sostiene, “no sería justo”.
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