Viernes 16 de enero del 2004 El Gran Guayaquil

Regeneración en el camal

Redactora | Jéssica Orozco

Procesos de faenamiento son más higiénicos

El camal municipal tiene 60 años funcionando. En mayo pasado ingresaron nuevas maquinarias.

Los cambios que se realizaron desde el pasado mayo en el camal municipal, ubicado en el Barrio Cuba, al sur de Guayaquil,  se observan desde la entrada del lugar y sus alrededores.

El sitio, dividido en dos grandes áreas, luce limpio, en orden. El personal de la institución y los independientes ingresan desde las 05h00 al faenamiento de las reses (el primero en ejecutarse), y el sistema manual es reemplazado por técnicas industriales.

Luis Olives  trabaja hace 18 años en el camal. Y él está sorprendido por los cambios que se  desarrollan desde hace cuatro años en el sitio.  “Antes esto era un relajo:  las vacas eran faenadas en el patio y las mataban con piolas y cuchillos y entraba gente sin control, ahora todo es aseado y con maquinarias”, afirma sin reparos.

El jefe de operaciones del camal, Oswaldo Cantos, indica que ahora “hay un proceso ordenado en el sitio desde que ingresa el ganado: esto debe ser un día antes para que descanse ocho horas, previo a la faena”.

El Municipio les ha dotado de nuevos equipo. Uno de los que se ha instalado es el aturdidor, un instrumento punzante que se incrusta en la parte posterior del cuello de la res y la deja inconsciente, para que luego sea izada y desangrada.

El lugar cuenta desde hace un mes con una máquina descueradora, que retira la piel del animal íntegramente y un equipo corta el esternón, que permite sacar fácilmente las vísceras blancas (mondongo y librillo) y las vísceras rojas (hígado).

Todas las vísceras pasan por un sistema de inspección sanitaria. Los cinco veterinarios realizan las labores para garantizar el buen estado del ganado.

Uno de ellos es  David Delgado. Él  afirma que durante todo el día se revisan las reses para verificar que “no presenten problemas y la carne y demás estén aptas para el consumo humano”.

En el camal municipal se comercializa la carne, hígado, riñón, mondongo, librillo y tripas, y se decomisan ubres, fetos y el útero ya que se los considera no aptos para el consumo humano.

El procedimiento (para que las personas no los comercialicen esas partes) consiste en echarles creolina, “el olor va a estar impregnado y no se lo puede consumir”, expresa Cantos. En el caso del cuero, los dueños de los productos se quedan con este y lo venden a fábricas. Los productos no comestibles como los cachos, el sebo, el estiércol, la pezuña y los pelos se los entrega a la empresa nacional Nutrientes Orgánicos Naturales S.A., una compañía que los procesa y los comercializa.

Ellos hacen productos orgánicos que sirven para la agricultura, se llevan los huesos para convertirlos en harina de hueso y venderla.

El camal tiene 60 años y en él laboran 105 empleados municipales y 1.200 trabajadores externos.

En los patios de la institución yacen los nuevos equipos que dentro de pocos meses funcionarán: mesas de inspección de cabezas, 10 aparatos para colgar las vísceras blancas y rojas y una máquina de procesamiento.

Faenamiento
Comercialización
Mensualmente los trabajadores del camal municipal faenan un promedio de 8.000 reses, 4.000 cerdos y 1.000 chivos. El valor del faenamiento por cada res es de $ 1.52, por cerdo $ 0,86 y por chivo $ 0,74. La comercialización es solo para los mayoristas y los terceneros.

Inversión
El Municipio de Guayaquil ha invertido cerca de ocho mil dólares en maquinarias, destinadas para el tratamiento de las vísceras y la cabeza de las reses.

Labores
El horario para faenar y comercializar el ganado vacuno es de 05h30 a 13h30 y del ganado porcino 06h00 a 14h00 y el ingreso de los animales es hasta las 21h00.

Camales
Aparte del camal del Barrio Cuba está el camal de Tenguel. El de Pascuales fue cerrado, el pasado miércoles, porque no cumplía con los requisitos de higiene.

 

El Gran Guayaquil

Diseño

© Copyright 2009. Compañia Anónima EL UNIVERSO. Todos los derechos reservados.