“Leer bien es uno de los mayores placeres que puede proporcionar la soledad, porque, al menos según mi experiencia, es el más saludable desde un punto de vista espiritual”, confiesa el autor estadounidense.
Un clásico escrito por el más clásico de los críticos literarios occidentales. Se trata del polémico Harold Bloom, defensor de la estética pura de la literatura y autor del El canon occidental, una especie de biblia literaria en donde el autor coloca a los escritores que por méritos merecen estar compilados en su obra.
En Cómo leer y por qué Bloom nos presenta esos libros que se hacen inolvidables, esos fragmentos que algunas personas –con la mente bastante lúcida– son capaces de recitar o citar en cualquier circunstancia; hecho verdaderamente envidiable y que el mismo Bloom considera indispensable a la hora de darle poder a la palabra plasmada en el papel.
Satisfacción personal
¿Por qué leer? ¿Cuántas veces se preguntan los lectores por la finalidad de todas esas horas dedicadas a los libros? “Leer bien es uno de los mayores placeres que puede proporcionar la soledad, porque, al menos según mi experiencia, es el más saludable desde un punto de vista espiritual”, confiesa Bloom. “Leemos no solo porque nos es imposible conocer a toda la gente que quisiéramos, sino porque la amistad es vulnerable y puede menguar o desaparecer, vencida por el espacio, el tiempo, la falta de comprensión y todas las aflicciones de la vida familiar y pasional”, argumenta este sabio de más de 80 años.
El viaje de Bloom está guiado por las palabras de escritores como Emerson, Virginia Woolf y Samuel Johnson, entre otros. Es una búsqueda por los libros que transfiguran el espíritu, de los que provocan amor en toda la extensión de la palabra. Como Virginia Woolf, Bloom nos advierte sobre la elección que él ha hecho para “enseñar a leer”.
“Siempre hay en nosotros un demonio que susurra amo esto, odio aquello, y es imposible acallarlo”. La voz que escuchó Bloom fue solo la del demonio que le decía “amo”.
El descubrimiento
A pesar de que parecería que el libro de Bloom es demasiado erudito, cualquier persona interesada en la literatura o simplemente curiosa puede acercarse a él. Cada capítulo está cuidadosamente diseñado para que los lectores comprendan las afirmaciones de Bloom. Las citas de poemas, novelas y cuentos abundan y el autor no escatima el tiempo para detallar anécdotas de sus escritores predilectos.
Y a pesar de que releer provoca el extraño placer de recordar, tan apreciado por el pueblo griego que asistía al teatro pese a conocer la presentación teatral de antemano, hay descubrimientos cuya novedad reside en ese primer encuentro con una historia extraña.
Tom O Bedlam es una narración poética de autor anónimo que data de 1620. Un arrebato, una locura y de hecho Tom es un loco y Bedlam es una de las pocas casas de reclusión que no hacían distingo alguno entre pacientes con enfermedades mentales, asesinos, moribundos y demás. La fuerza de este poema logró sobrevivir al paso del tiempo y más que un registro de una época determinada logra mostrar realidades contemporáneas, es uno de esos textos que siempre estarán vigentes.
“De treinta años completos/ veinticuatro he vivido enfurecido/ y, de cuarenta, cuarenta y cuatro en firme cárcel he pasado preso/ en el señorial desván de Bedlam”.
Por los descubrimientos que los libros ofrecen, nada mejor que invertir en una buena lectura, más aún si es un libro de conjuros que trae a nuestro conocimiento las líneas más memorables de la fantasía del mundo. Y como dijo alguna vez Virginia Woolf: “El único consejo que una persona puede darle a otra sobre la lectura es que no acepte consejos”.
SOBRE EL AUTOR Y SU OBRA
* El crítico Harold Bloom, neoyorquino, es hijo de inmigrantes judíos procedentes de la Europa oriental.
* Es autor de más de una veintena de libros, entre ellos El canon occidental y Shakespeare, la invención de lo humano, además de Cómo leer y por qué.
* Bloom es un admirador del escritor argentino Jorge Luis Borges y es al único escritor latinoamericano que incluyó en su libro ¿Cómo leer y por qué? Cervantes es el otro autor de habla castellana que integra con Borges este volumen.
* Uno de los capítulos está dedicado a Marcel Proust y En busca del tiempo perdido.
“Leyendo a Proust llegamos a entender nuestras propias ilusiones ópticas y la sordidez de nuestros celos, así como nuestros motivos para buscar la metáfora, para leer todavía una novela más”, señala Bloom.